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De nuevo, sub 45′ en un diezmil. Mi secreto para no perder forma este verano

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El fin de semana pasado dejé en casa a la tapada que llevo dentro. He asumido que tengo un problema de seguridad en mí misma y que no tengo que tener miedo a fracasar si las cosas no salen como estaban previstas.

Dije bien alto que mi objetivo en los 10km de la Sanitas Marca Running Series de Gijón era bajar de 45 minutos -44:49- y así fue. Sufriendo para variar.

Mi cara lo dice todo, ya iba justita a 1km de meta

En mayo, en los 10km de Hortaleza hice 44 minutos y poco, así que todo el trabajo de mantenimiento realizado durante el verano ha dado sus frutos. Me mantengo en forma. Un punto de partida importante a la hora de marcarme nuevos retos.

Desde que terminé la preparación del mil I Mitin de Atletismo Popular en Moratalaz no había vuelto a seguir un solo plan de entrenamiento. Lo cual no quiere decir que me haya tirado los últimos cuatro meses de brazos cruzados.

Gracias Sonia por otro finde inolvidable en Gijón

He dado bastante importancia a la fuerza. Desde que comencé a correr siempre he hecho ejercicios de fuerza que me han servido, primero para no lesionarme y, después, para correr cada vez un poco más rápido.

Como os he contado en muchas ocasiones y tal y como os avanzaba en mi libro Confesiones de una runner  (Larousse), hasta hace poco solía hacer solamente máquinas. Sin embargo, hace varios meses descubrí las clases de crossfit y he de reconocer que me he enganchado y me han dado bastante buen resultado.

Pues sí, este verano me he dedicado a esas clases -un par de veces por semana el mes que los niños han estado con sus abuelos- y una vez a la semana tras el parón de las vacaciones -en agosto ‘nasti de plasti’-. Y el resto de los días -no todos, obviamente- a rodar sin ritmos marcados.

Y este trabajo de mantenimiento ha funcionado en un doble sentido. Primero porque no he perdido forma física. Y segundo, he desconectado mentalmente del esfuerzo y desgaste que supone seguir un plan de entrenamiento.

Gracias Tony -@tonypo_sg- por ser tan buen entrenador. Aunque muchas veces me negaba a hacerte caso, el tiempo te ha dado la razón.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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