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Empieza la temporada: mi primera carrera vertical, la Tower Run de Madrid

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Queda poco más de una semana para mi primer reto de la nueva temporada. Y va a ser muy especial porque será una experiencia nueva para mí, una carrera vertical. Sí de esas que sólo son para arriba.

El próximo 9 de septiembre, a las 22:00 tendrá lugar en El Corte Inglés de Callao, en Madrid, a Tower Run de Viajes El Corte Inglés y NYC & Company. Y la prueba consistirá en subir las las escaleras automáticas internas de las nueve plantas centro comercial -estarán paradas, por supuesto-.

He de reconocer -cómo no-, que estoy nerviosa. Como en cualquier carrera, pero en esta si cabe, un poco más, porque es la primera vez que me enfrento a una prueba así y no sé cómo me saldrá. Temo pasarme de frenada o quedarme corta. Así que prometo intentar disfrutar y no agobiarme.

Como ya os conté, este verano me he dedicado básicamente a disfrutar corriendo y a trabajar la fuerza. Aprovechando la ausencia de los niños y las vacaciones he intentado salir más días de lo habitual, aunque sólo he superado las tiradas de más de 45 minutos en las carreras populares. He aprovechado a tope el gimnasio y las clases colectivas de crossfit, acondicionamiento físico o funcional -como las queráis llamar-, para trabajar la fuerza y hacerlo de una manera mucho más divertida que en las máquinas, en solitario.

Me siento fuerte y me siento bien, feliz de poder hacer lo que me gusta. Y, todavía sin ningún objetivo a corto plazo. No he podido prepararme para la prueba así que de verdad espero disfrutar y añadir a mis recuerdos una experiencia que espero que sea maravillosa.

Para quienes tengáis curiosidad por la prueba y sobre cómo se desarrollará, os cuento:

La prueba constará de tres rondas. Saldremos del dorsal 100 al 1 en intervalos de 30 segundos. Pasarán a la siguiente fase los 8 mejores corredores masculinos o femeninos y los 8 semifinalistas de cada género correrán en 2 tandas de 4 corredores la segunda ronda para clasificarse para la final.

De cada tanda pasarán a la gran final por género los 2 primeros clasificados. Las finales masculina y femenina serán sobre las 23.30h y al finalizar las mismas se conocerán a los ganadores de los dos viajes a Nueva York y el dorsal para su maratón. Toma yaaaaaaa!!!

¿No estaría mal verdad? Y ojo, que lo de correr el maratón me da menos miedo que montar en avión.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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