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Lo reconozco, soy un ‘tapado’

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Cuanto antes lo asuma, mucho mejor.  Soy ‘un tapado’. Si, creo que ya sé a qué subespecie runner pertenezco. Soy de las que siempre dice, cuando le preguntan por una carrera, que no sabe, que no se ve con fuerzas, que está un poco floja, que los entrenamientos no han salido del todo bien… pero el día del evento, sale a machete y le sale una carrera redonda. Una llorona vamos.

Pero vayamos por partes.

1.- En los casi diez años que llevo corriendo, en todas las carreras -o en el 90% de ellas- salgo y me exprimo al 100%. Salgo a machete. No puedo evitarlo. Me saldrá mejor o peor la carrera, pero cruzo la meta con la sensación de que lo he dado todo. (Lo que no quita que pasadas unas horas piense que igual podía haber dado un pelín más. Aunque haya llegado totalmente exhausta).

2.- Siempre he tenido muy poca confianza en mí misma. Tony siempre me lo dice. Y no le falta razón. Siempre creo que no voy a poder. Soy bastante cobarde, lo reconozco. Y, sin embargo, soy muy constante y tenaz y, tarde o temprano, las cosas acaban saliendo. Con el libro también tuve la sensación de que no podría hacerlo, y ahí está el resultado. Y con el running me pasa algo parecido. Siempre creo que no voy a ser capaz y, sin embargo, suelo clavar los objetivos que me propongo.

3.- Miedo al fracaso. Está muy relacionado con lo anterior. Si alguien me pregunta, prefiero no arriesgarme y decir que voy a ir floja, que ya he terminado la temporada… así si no me sale una buena carrera, no pasa nada ¿no? “Ya os había dicho yo que no iba muy fina”.

A mi favor diré que no lo hago con mala intención y que, ahora que ya lo sabéis todos, no me queda otra, más adelante, que ser totalmente sincera. Aunque está claro que la próxima vez que os diga a todos que “no sé, no me veo”, no me va a creer ni el tato.  A pulso me lo he ganado.

Lo que sí he de decir de esta carrera, La Carrera Popular de Hortaleza, Trofeo #KmsXAlimentos, es que me ha permitido despedir la temporada por todo lo alto en muchos sentidos.

1.- He hecho mi mejor marca personal (es lo que significa MMP que lo habréis visto utilizar millones de veces a los runners en redes sociales). A pesar de que no me gusta nada el calor para correr, he de reconocer que los entrenamientos que me preparó Tony para el 1.000 en pista -muchas series y rodajes rápidos-, me han permitido ganar algo de velocidad y bajar bien de los 45 minutos. En el Trofeo Akiles apenas bajé 2 segundos y sufrí muchísimo más que el domingo cuando paré el crono en 44:08 minutos. Me siento realmente feliz. Hasta hace poco me parecía misión imposible. Y, encima, soy la cuarta mujer en entrar en meta. Flipando sigo.

2.- Compartí una mañana maravillosa junto a gente maravillosa. Los Drinkingrunners, que han conseguido, en los tres últimos años, recoger miles de kilos de alimentos para quienes no tienen recursos. Enhorabuena chicos, sois muy grandes.

3.- Conocí a dos chicas estupendas, divertidas y también muy generosas. Mª Carmen y Yolanda, quienes, sin conocerme de casa, me llevaron hasta Valdebebas y me dejaron sana y salva en casa. Me alegra muchísimo comprobar en primera persona que sigue habiendo gente tan buena en el mundo.

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Tras el Mitin de Atletismo Popular he aparcado los entrenamientos hasta después del verano. En septiembre habrá que planificar la temporada y planear objetivos a batir. Ahora, el objetivo es disfrutar corriendo, mantenerme en forma y poder disfrutar de las carreras pedestres.

 

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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