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¿De más a menos… o de menos a más? Preparando un 1.000

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Sí. Como lo oís. Mientras la inmensa mayoría de los runners prepara o sueña con distancias cada vez más largas -del cincomil al diezmil, del diezmil a la media maratón, de la media maratón a la maratón, de la maratón al ultratrail… y así hasta el infinito, aquí servidora va contracorriente. Mi siguiente objetivo son 1.000 metros. Un mil. Efectivamente. Un kilómetro. Ni más, ni menos.

En todos los años que llevo corriendo, siempre me ha gustado más ganar velocidad que enfrentarme a distancias cada vez más largas. Es decir, de menos velocidad a más velocidad, o de más distancia a menos distancia.

De hecho, hasta que el año pasado preparé mi primera maratón, nunca antes había corrido más de 21 km. Mis retos de los últimos años han ido enfocados a correr un poquito más rápido cada vez. A diferencia de muchos otros corredores, las grandes distancias -más allá de una media maratón-, no me llaman especialmente la atención. Llamadme rara.

Así que cuando se cruzó en mi camino la posibilidad de correr un mil, no me lo pensé dos veces. Lo correré el próximo 30 de mayo en el Trofeo para Periodistas que se celebra dentro del Mitin de Atletismo Popular que tendrá lugar en Moratalaz. Un Mitin como el de los profesionales, con sus jueces, sus tacos de salida, su pista de atletismo… Pero para corredores populares, tanto federados como no federados. Será una experiencia única, sin duda.

Y como cualquier otra prueba, me estoy preparando para ella. Aunque sólo sean 1.000 metros, me imponen bastante respeto. Sé que es muy probable que me quede corta, que termine con la sensación de que podría haberme exprimido un poco más. O igual me paso de frenada y llego totalmente desfondada. Así que, vamos a preparar el cuerpo para afrontar la prueba con garantías.

A seis semanas vista -empecé la semana pasada-, Tony me ha diseñado un plan específico para preparar la prueba. La idea es ir ganando un poquito de velocidad y ser capaz de aguantar a un ritmo bastante intenso durante distancias más cortas.

Sigo entrenando cuatro días a la semana: un día para series, otro para trabajo de fuerza en el gimnasio, otro para un rodaje suave y otro para un rodaje rápido.

El pasado martes tocaron series: 20×200. Madre mía qué sufrimiento. Nada más terminar sólo tenía ganas de llorar. No sé si de alivio o de sufrimiento. Una tortura. El entrenamiento más duro que he hecho en mucho tiempo. Desde el martes, mis isquios parecen pelotas de golf.

El miércoles tocó sesión de fuerza en el gimnasio. Piernas, brazos y abominables, más veinte minutos de carrera continua y estiramientos.

El viernes realicé un rodaje suave para soltar un poco piernas y estirar bien.

Y el domingo, un rodaje rápido. 8,5km a 4:50min/km. Un entrenamiento bastante duro por la lluvia constante y el viento.

Esta semana, si no hay contratiempos, repetiré entrenamientos. Creo que esta noche voy a tener pesadillas con las series #horrorpavor.

Seguiremos informando.

 

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Hola Elena,
    Valiente. Eso es ponerse retos y lo demás son tonterías. A mi también me van más las mejoras de tiempos en distancias más cortas que la del maratón o la media. No me veo corriendo tipo conejito de duracell o forrest gump, no tengo tanta paciencia, pero entiendo el reto y lo respeto.
    Ojo con las series y progresión gradual. Yo me lesioné haciendo series de 100. Pero que te voy a contar que ya no sepas. Los 1.000 metros era la distancia de atletismo que solíamos correr en el colegio y parecía que no se acababan nunca. Mucho ánimo y a por ello.
    Saludos.

    • Gracias Javier. A veces veo cierta obsesión por correr una maratón y creo que hay que hacer lo que a uno le apetezca, no dejarse llevar por la corriente. Yo corrí una maratón y no estaba muy convencida, y se acaba pagando. Hay que ser feliz corriendo.
      No sabía que corrías. Seguro que coincidimos en alguna carrera o evento.

      Y respecto a las lesiones, la verdad es que son la explosivas las series que intento ir con cuidado. En una de estas me da el tirón.

      Un abrazo

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