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Próximo destino… Memorial Santi en Marugán

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Ya era hora. Desde hace tres años conozco esta carrera pero por circunstancias de la vida, hasta este año no he podido apuntarme. Os hablo de Memorial Santi en Marugán, una carrera en la que tengo muchas ganas de participar desde hace tiempo. Y no será porque los organizadores no me repitieran hasta la saciedad que tenía que asistir, que es una carrera en la que no sólo se ayuda a los demás -me encanta que cada zancada sume y sirva realmente para algo- sino que es un evento muy festivo, con muy buen rollo, mucha alegría y mucho cachondeo. ¿Cómo resistirse? Imposible.

Allí estaré también con #confesionesdeunarunner, por si alguien quiere que le firme el libro. Al menos sé de uno que así lo quiere. ¿Verdad Jorge?

Memorial Santi en Marugán es, pues, nuestra próxima parada dentro de un par de semanas. Sí, nuestra, porque allá vamos a correr toda la familia. A falta de inspeccionar bien el terreno para comprobar que podemos correr con el remolque.

IMG_20150419_231655Los peques cada vez son menos peques y dentro de poco ya no podrán montar juntos en él y me da muchísima pena. Así que ahora nos vamos a todas las carreras que podemos juntos. Como este domingo en la carrera Stop San Filippo organizada por Eventsthinker en Las Tablas. Espectacular, como siempre. Un lujazo volver a correr con los peques allí. Ellos con su medalla, su raja de melón, su refresco. Se sienten auténticos campeones.

Ellos se lo pasan genial y viven con nosotros, desde dentro, en primera persona lo maravilloso y divertido que es correr. Además, se sienten felices de poder venir con nosotros -cuando entrenamos no vienen- y especiales al montar en el remolque. Así que estoy intentando aprovechar al máximo el tiempo que nos quede para utilizar el carro.

En unos días iremos a Marugán a inspeccionar el terreno para comprobar que es adecuado para empujar el remolque. Y si es así, al lío. Algo menos de 7km. Una distancia perfecta -ayer los 5km me supieron a poco, quizás porque Tony empujó todo el tiempo el carro, jejeje-. Ni mucho ni poco.

Así que estoy deseando que pasen rapidito los días. La carrera y el día prometen.

Tic tac tic tac…

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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