0

De entrevistar a ser entrevistada #confesionesdeunarunner

20150327_150512

El viernes pasado tuve el honor de que Begoña Beristain @begoberistain directora de La Tarde en Euskadi, de @ondavasca, me entrevistara en su programa para hablar de #Confesionesdeunarunner, mi tercer hijo, que estará a la venta el próximo 9 de abril.

He de confesar que estaba bastante nerviosa porque, aunque yo también soy periodista, siempre soy yo la que hace las preguntas, y estar al otro lado de la barrera, ante la incertidumbre de lo que te pueden preguntar, me imponía muchísimo respeto.

Los nervios se esfumaron en cuanto entré en antena -¿se dice así, verdad?- y me sentí realmente cómoda hablando de mi pasión por correr con otros dos apasionados del running como Begoña y Alfonso. A él y a su mujer, tuve el placer de conocerlos hace un año, en mi primera maratón.

Es muy posible que no tuvierais ocasión de escucharme en directo y me gustaría compartir con vosotros un momento que difícilmente olvidaré. Como escucharéis, podría estar hablando sobre correr horas enteras. Seguro que muchos de vosotros también.


PD. Espero que os guste la entrevista. Ha sido toda una odisea poder subirlo al blog, pesaba mucho y no tenía ni idea de cómo hacerlo. Pero aquí está. Para que os resulte más ameno Tony me ha ayudado a subir de fondo algunos de los momentos más especiales que he vivido con las zapatillas puestas.

 

 

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *