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Por fin puedo contarlo. He escrito un libro, #Confesionesdeunarunner

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Los últimos meses han sido una auténtica locura. Simplemente agotadores. Más duros incluso que cuando estuve preparando mi primera maratón. Pero como en aquella ocasión, he conseguido cruzar la meta y me siento inmensamente feliz.

Por fin se ha levantado el secreto de sumario y puedo gritar a los cuatro vientos lo que me ha tenido tan desconectada del mundo durante este tiempo. He escrito un libro sobre running. Sí, como lo oís. Más de 200 páginas en las que quiero compartir con todos vosotros cómo me convertí en corredora popular, cómo he llegado a engancharme y a adorar este deporte.

No encontraréis planes de entrenamiento en él, no soy una experta ni pretendo serlo, eso se lo dejo a los profesionales, pero sí leeréis cómo comencé a correr, lo duro que me resultó al principio y los motivos que me impulsaron a seguir adelante y a no tirar la toalla.

DSC_0136Las excusas y la pereza nos acechan escondidas donde menos no lo esperamos y son capaces de tumbar los mejores propósitos. En este libro os cuento cómo consigo vencer la desgana y las ganas de quedarme tirada en el sofá, o cómo me organizo para poder compaginar la crianza de dos niños, mi trabajo y los miles quehaceres diarios con salir a correr tres o cuatro días a la semana.

No soy una súperwoman ni una súpermami. Nunca plancho, la casa no siempre está perfecta y muchas veces tengo que improvisar la cena. Sólo hago lo que buenamente puedo gracias al apoyo y a la ayuda incondicional de mi marido, mis padres y mis suegros.

Este libro es un pedacito de mí, de los últimos diez años de mi vida en los que he pasado de no aguantar ni cinco minutos seguidos corriendo a terminar mi primera maratón. Diez años en los que he pasado dos embarazos y dos postpartos. A ser madre de uno y madre de dos. Diez años en los que he tenido que aprender a correr en solitario y lesionada.

Pero aquí sigo, al pie del cañón. Dispuesta a seguir dando guerra y a tender la mano a quien quiera dar una oportunidad a este maravilloso deporte y dar una patada en el culo a la odiosa vida sedentaria.

Sólo tengo palabras de agradecimiento a todos los que me han apoyado en esta nueva aventura. A mi familia, por supuesto. Sin ellos, este libro no habría sido posible porque seguramente habría tenido que dejar de correr. Gracias también por soportar mis cambios de humor. A mis peques, por las veces que me han pedido que no saliera a correr aunque siempre he procurado robarles el menor tiempo posible. A Cristina Mitre por su generosidad y su rotundo ‘sí’, cuando le propuse que escribiera el prólogo de esta obra, nunca me cansaré de agradecérselo. A Eva Tomé, por plasmar en imágenes un día tan especial como el que aparece en la contraportada -ese día corrí mi primera maratón-.

Gracias cómo no  Larousse por haber confiado en mí para esta maravillosa aventura, ha sido un placer trabajar con todo su equipo. Jordi y Carlos gracias por vuestros consejos. Y gracias también a Bea Blanco que en sus ilustraciones ha plasmado a la perfección todo aquello que quería transmitir en el libro.

Venga, que ya termino, gracias también a todos aquellos que habéis irrumpido en mi vida en los últimos años gracias a este maravilloso deporte.

Espero que os guste el libro, que os riáis y os sintáis identificados con él. Nos vemos en los parques.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

5 Comments

  1. Felicidades,por ser como eres, por ser una luchadora, y a pesar de que al principio nos parecía una barbaridad lo q querías hacer estamos muy orgullos de ti.Has escrito un libro, algo q nunca pensaste hacer, pero hasta la gente q no te conocía confió en ti y te ofreció la oportunidad de escribirlo.Te queremos. Besitos de todos y estas palabras son también de Nicolás y Simón.

  2. BESAZO ELENA, FELICIDADES POR TU LIBRO, YO YA TUVE ESA EXPERIENCIA Y ES MUY GRATIFICANTE. DISFRUTALO.

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