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Mis nuevas compañeras de aventura

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Llevo muy poquito con ellas y mi nulo tiempo libre no me ha permitido presentarlas en sociedad como se merece. Os hablo de mis nuevas zapatillas para correr, mis nuevas compañeras de rodajes durante los próximos meses.

Repito con las Pearl Izumi (@pearlizumi) que tan buen resultado me dieron para la Women’s Marathon (@261) y me ‘he estrenado’, ni más ni menos que con tres modelos de las Skechers (@SckechersSpain): las Go Run 3, las Go Run Ride 3, y las Memory Foam, ahí es nada.

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Pero vayamos por partes. Descubrí las Pearl Izumi hace aproximadamente un año gracias a Óscar y su tienda @400metros. Como cualquier cambio, apostar por una nueva marca de zapatillas me daba miedo, sobre todo porque las zapatillas que eligiera me tendrían que dar alas para la maratón. Estaba realmente contenta con las Saucony Triumph y temía equivocarme, pero fue una gran elección. Gracias Óscar. Tras más de 800 kilómetros -seguro que alguno más- tocaba jubilarlas. Óscar había cerrado la tienda pero su tocayo de @RunnerLand abría una nueva con mis queridas Pearl Izumi N2. Así que fui corriendo a por ellas. Siguen adaptándose a mi pie como un guante.

Así acabaron las viejas Pearl Izumi N2

Así acabaron las viejas Pearl Izumi N2

Este año no toca maratón -al menos que me haya enterado, jejeje-, así que espero fundirlas poco a poco. Son unas zapatillas realmente cómodas y sin costuras perfectas para los rodajes, tiradas largas incluidas.

Me gusta tener siempre dos pares de zapatillas, a ser posible de marcas diferentes, para que el pie no se acomode a un tipo de zapatilla. En esta ocasión he aparcado las Saucony y las estoy alternando las Pearl Izumi con las Sckechers Go Run Ride 3. Unas zapatillas que también me han sorprendido gratamente por su comodidad y su ligereza.

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Skechers Go Run Ride 3 (izda) y Skechers Memory Foam (drcha)

 

Mi pisada -neutra- se ha adaptado perfectamente a ellas y, aunque sólo llevo un mes con ellas, no he notado ninguna molestia ni un cambio brusco en mi manera de pisar -aunque es una zapatilla que corrige nuestra pisada si tendemos a pisar demasiado con el talón-.

Al igual que las Pearl Izumi, he utilizado las Skechers fundamentalmente sobre tierra -poco asfalto, afortunadamente para  mis articulaciones- y he de decir que si la tierra está algo suelta, a las Skechers les falta algo de agarre. Pero para el asfalto, el agarre es perfecto y se nota a la perfección si haces la prueba de ir corriendo por un camino y de repente pasar a una zona asfaltada. Así que las dos me acompañarán durante los próximos meses, tanto en entrenamientos como en las carreras.

Ah!!! Se me olvidaban las K-Swiss, otra marca que conocí gracias a @400 metros. Me gusta menos que las Pearl Izumi, las Skechers o las Saucony, básicamente porque es una zapatilla bastante dura y la diferencia con estas tres es bastante palpable. Pero como soy de pisada agradecida también las estoy sacando bastante partido.

También para los cambios de ritmo, series y fartleks tengo dos pares de zapatillas. Las Saucony Kinvara y las Skechers Go Run 3. Alterno ambos modelos y estoy realmente contenta con las dos. Hasta hace apenas un año y medio hacía las series con las mismas zapatillas que usaba para los rodajes, pero un buen día Tony se compró unas voladoras y, muerta de envidia, decidí probar con unas zapatillas más ligeras. Ninguna de las dos llegan a ser voladoras, pero son muy ligeritas.

La primera vez que entrené con las Kinvara tuve una sensación bastante rara. Eran mucho más ligeras que mis zapatillas habituales y podía sentir hasta las piedras debajo de la plantilla. Sin embargo, también me adapté fenomenal a correr con ellas y a día de hoy estoy encantada. Lo mismo me sucede con la Skechers, una zapatilla realmente cómoda. Tal es así, que incluso las utilizo a diario.

Saucony Kinvara

Saucony Kinvara

Skechers Go Run 3

Skechers Go Run 3

Mis últimas zapas -de verdad las últimas, aunque en cuanto termine el post voy a ir a comprobarlo al armario-, son para el día a día. O para el gimnasio siempre y cuando toque sesión de máquinas.

Son las Skechers Memory Foam. Si las otras que os he mencionado son cómodas, éstas son la caña. La plantilla está hecha de viscoelástica, de tal manera que se adapta a la perfección a mi pisada. Acostumbrada a calzar zapatillas de correr durante mucho tiempo, la diferencia es palpable.

Skechers Memory Foam

Skechers Memory Foam

He corrido con ellas sobre la cinta del gimnasio y al primer impacto te das cuenta de que no es una zapatilla que sirva para correr. Sientes cómo el pie se hunde poco a poco y se recaliente. Es una sensación bastante rara. Sin embargo, para calentar 10 ó 15 minutos es suficiente o incluso para una clase de spinning. Sin duda, es una zapatilla que me va a acompañar mucho en mi agotador día a día.

 

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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