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Corre, patina, camina, nada, monta en bici… lo que sea pero muévete

10252099_247880798748495_5317777631368548340_nLo reconozco. A veces soy un poco pesada con lo de correr.

Llevo meses detrás de algunas compañeras, incluso de mi peluquera Cris en plan, ‘soy la voz de tu conciencia’ intentando animarlas a que salgan a correr. “Venga, que te vas a sentir genial. Bueno, al principio, quizás durante dos o tres meses querrás morirte, pero ya verás cómo después no podrás parar de correr”. Así un día sí y otro también.

No he tenido mucho éxito, lo reconozco, aunque al menos he conseguido que de vez en cuando se pongan las zapatillas y salgan a correr. Incluso iremos juntas a una carrera el próximo domingo. 5km para hacer algo de ejercicio mientras nos lo pasamos genial, porque ése es el objetivo fundamental, sufrir un poquito, lo justo, pero contentas. También aportaremos nuestro granito de arena a una buena causa: buscar una cura para otra de esas horribles enfermedades raras. Sanfilippo.

Pero como os decía. Soy un poco cansina. Me empeño en que todo el mundo a mi alrededor corra. Y me equivoco con el mensaje. Todo el mundo debería intentar llevar una vida sana. Deberíamos comer un poco mejor, tener una dieta variada. Con nuestros caprichos pero con medida. Deberíamos dejar de lado hábitos tan poco saludables como el tabaco o el alcohol en exceso. Y sobre todo, deberíamos movernos mucho, muchísimo más. Y las opciones son múltiples y para todos los gustos.

Yo corro y me encanta, me apasiona. Pero igual tú prefieres patinar o ir a nadar. O jugar al baloncesto, al tenis o al pádel. Pues hazlo. Hay muchas alternativas. Sólo tienes que buscar lo que más te guste. Algo habrá, ¿no?

No hay nada más gratificante que meterte en la ducha tras haber realizado algo de ejercicio. La sensación de bienestar y de felicidad es increíble.

Eso sí. Hazlo con medida. De nada te sirve pegarte una buena paliza que te quite las ganas de volver a repetir. Como decía Javier Serrano en su fantástico ‘Manual del buen corredor’ -te aconsejo que lo leas, además de animarte a salir a correr te reirás un montón-, es mejor quedarse con ganas de más. Así que no te pases de frenada. Obviamente, si llevas mucho tiempo sin hacer nada de ejercicio no será fácil. Pero busca el punto en el que te sientas más cómoda.

Es posible que te sientas perdida. Que no sepas muy bien qué hacer. O por qué tienes que hacerlo.

Yo he tenido la grandísima suerte de conocer a quien hoy es el padre de mis hijos y mi marido: Tony. Como maestro de educación física y entrenador nacional de atletismo me ha enseñado muchas cosas y me ha orientado en el camino correcto. Soy muy afortunada por ello y sé que sin él hubiese sido muchísimo más complicado llegar al punto en el que me encuentro hoy en día.

Gracias a Internet y a las redes sociales tenemos acceso a muchísima información. Pero lamentablemente no siempre es de calidad o no llegamos a encontrar la información que necesitamos. Saber distinguir el grano de la paja es fundamental para no cometer errores y hacer las cosas bien. En este sentido, saber distinguir a los profesionales de los pseudoprofesionales es vital.

Una oportunidad para escuchar a algunos de estos profesionales nos lo dará el Instituto Sophia (@institutosofia) el próximo 7 de junio en las II Conferencias Mujer, Salud y Deporte que tendrán lugar en Madrid.

El espíritu de estas jornadas ha quedado perfectamente reflejado en este vídeo. Yo iré con la mente abierta. Dispuesta a aprender al máximo para ir siempre en la dirección correcta que no siempre es fácil.

http://www.youtube.com/watch?v=CmGTp76L3NE

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Hola “cansina”.
    Me presento, soy otro de los muchos bloggers que les ha dado por escribir sobre el mundo del correr y caminar (a veces hago alguna excepción). Tú vas más allá y lo extiendes a otros deportes.
    En lo que sí coincidimos es en la necesidad de moverse.
    Me identifico, no podía ser de otra manera, con la mayoría de tus escritos y estoy totalmente de acuerdo con que “no hay nada más gratificante que meterte en la ducha tras haber realizado algo de ejercicio”.
    Yo corro o camino últimamente cuatro días a la semana, antes lo hacía con más frecuencia, pero el dia que no lo hago, dedico unos minutos a estirar o hacer flexiones para ir sudado a la ducha, si no es así, la ducha no me satisfaría tanto.
    Saludos deportivos.
    Antonio R.

    • Gracias por tu comentario. Y perdona por no haberte respondido antes. Tengo un poco abandonado el blog. Entre el curro y la familia a veces no queda tiempo para mucho más. Sigue así. NO a la vida sedentaria. Un abrazo

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