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Correr en familia, el mejor plan runner

Lo echaba mucho de menos.

Correr por el simple gustazo de correr. Sin planes de por medio y lo mejor de todo, en familia.

El maratón de Palma de Mallorca me ha absorbido demasiado así que ahora toca disfrutar y dejar que el cuerpo se recupere poco a poco.

Hoy hemos salido a correr con los peques. Ellos en el remolque y nosotros empujando de él. Al final han salido casi 8 km, lo que no está nada mal puesto que a la media hora suelen comenzar a aburrirse.

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Hemos corrido por la Casa de Campo. Un sitio perfecto para poder ir con el remolque sin tener que meternos por caminos irregulares y sin tráfico. Muchos ciclistas y corredores. Aprovechando todos el gran día que ha hecho hoy.

La mañana la hemos completado con un picnic al más puro estilo campestre y con castillo y barco pirata incluido.

Si correr me apasiona, poder hacerlo con quienes más quiero no tiene precio.

Madrid - Casa de Campo - Juegos infantiles (Barco) en la puerta de Rodajos

Madrid - Casa de Campo - Juegos infantiles (castillo) en la puerta de Rodajos

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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