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#modomaratónon

Me quedo corta si digo que tengo el blog un poco abandonado. No tengo mucho tiempo para escribir en él, y ganas, pues tampoco muchas, para qué os voy a engañar. No me vale escribir por escribir. Si lo hago, que sea para contar algo interesante o divertido. No?

Han pasado muchas cosas en las últimas semanas. Quedadas solidarias con los amigos de los @drinkingrunners, quedadas con #mujeresquecorren, entrenos colectivos para el @261WM, el primer Maratón sólo para mujeres que tendrá lugar el 30 de marzo en Palma de Mallorca… Vamos, un no parar. Muy muy gratificante, pero absolutamente agotador.

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Así que me he tomado estas últimas tres semanas de reflexión. Tengo un objetivo para este año y quiero centrarme en él. Que las pocas fuerzas que me quedan para entrenar por el trabajo y la familia se destinen a superar un reto que no me había planteado hasta dentro de varios años: mi primer maratón.

Esto del running es apasionante. Pero muy muy absorbente si te dejas llevar. Puedes perder la perspectiva y el norte con una facilidad pasmosa. Y yo no quiero que eso me pase.

Soy consciente de que tengo un tiempo muy limitado para entrenar. Y lo aprovecharé al máximo. Intentaré cumplir con él. Pero mi propósito para este año es no acabar loca de atar.

Quedan tres meses por delante. Tengo muchísimas ganas de caminar esta aventura junto a otras tres mosqueteras: Gema, Eva y Eli. Pero a mi ritmo. Sin estrés. Sin agobios. Sin obsesiones por tiempos, ni ritmos. Estoy en esto porque me apasiona correr y no quiero que deje de apasionarme. Y sé que si me dejo atrapar por planes de entrenamiento estrictos y por marcas podría pasarme.

Quiero terminar la Maratón de Palma de Mallorca y querer volver a calzarme las zapatillas en cuanto me haya recuperado. No quiero olvidarme de correr en meses por el estrés vivido como les ha sucedido a algunas personas.

Eso no significa que no me tome el reto en serio. Voy a entrenar y a esforzarme. Me calzaré las zapatillas cuando no me apetezca. Aunque también me tomaré un descanso si mi mente, mi cuerpo y, sobre todo, mi familia lo necesitan.

Mi objetivo, aunque suene redundante, es poder terminar esta aventura. Y hacerlo con Gema, Eva y Eli. Sin ellas, sin sus mensajes, sin su apoyo, no sería lo mismo. Gracias chicas.

La cuenta atrás ha comenzado

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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