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Vivo flotando… porque los sueños se hacen realidad

Flotando en una nube. Sigo sin dar crédito a todo lo que me está sucediendo. La aventura iniciada junto a Eva, Gema y Eli y de la mano de @261wm está superando cualquier expectativa.

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En apenas 15 días hemos entrenado con Jadilla Rahmouni, campeona de España de 800 metros; Vanessa Veiga, campeona de la última edición del Maratón de Madrid y Nuria Fernández, campeona de Europa de 1.500 en Barcelona en 2010. Ni en mis mejores sueños podría haberme imaginado en una situación así. Gracias, gracias y mil veces gracias por dedicarnos un tiempo tan valioso. Estamos tomando muy buena nota de todos vuestros consejos.

El sábado fue otro día inolvidable. Nos juntamos en la Casa de Campo una treintena de corredoras para entrenar junto a Nuria y Vanessa. Fue una mañana también de reencuentros. Allí estaban María Caballero, Irene de los @drinkingrunners, Amalia y Anabel, a la que hacía ya mucho tiempo a la que no veía. Me encantó verte de nuevo. Y muchas otras runners con las que espero volver a coincidir y conocer un poquito más. A ver si para la próxima tengo más controlado el tema logístico. Lo de ir en familia y con el remolque a cuestas hace que todo se complique un poquito. Pero he de reconocer que me encanta poder compartir también esta experiencia con mi familia, hacerles partícipes de todo esto.

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Hicimos un rodaje de calentamiento para entrar en faena. Técnica de carrera y vallas. Un entrenamiento realmente productivo puesto que yo, salvo que esté Tony para corregirme, no hago nunca técnica. No os voy a mentir soy tirando a un pato patoso. Aunque empeño le pongo. Además, como dijo Nuria, ella tardó 20 años en hacerlo bien, así que igual para cuando esté a punto de jubilarme domino la técnica, jaja.

Nuria y Vanessa nos explicaron lo importante que es la técnica para correr bien y optimizar el gasto de energía que realiza nuestro cuerpo cuando corremos. Fue un entrenamiento duro pero muy satisfactorio además de divertido. De hecho, nos lo pasamos francamente bien. También con las vallas donde quedó patente mi falta de coordinación. Estamos trabajando en ellooooo…

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El entreno del sábado se dejó sentir en mis piernas el domingo por la mañana. Tocaba correr 6km en el Cross del Canguro en la Casa de Campo y los gemelos aparecieron como piedras. Menos mal que logré que se soltaran un poco durante el calentamiento. Aún así, estoy acostumbrada a no entrenar prácticamente nada la semana previa a una carrera. Vamos, para no cansarme. Pero el domingo no fue el caso. Llegaba con el entrenamiento del viernes y el sábado a cuestas. Y algo se notó.

Aún así, las piernas respondieron bastante bien. Aunque en el km 5 me acordé de lo que nos comentó Nuria el sábado sobre tirar mejor de músculos más pequeños para consumir menos energía. En el Cross del Canguro (6km), cuando las fuerzas comenzaban a fallar allá por el km 5, me acordé de tus palabras e intenté concentrarme en tirar de pies y gemelos y creo que funcionó, aunque como en esto de correr todavía soy muy novata, igual fueron imaginaciones mías.

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Sólo puedo decir GRACIAS y a vosotr@s NO OS PERDÁIS LA PRÓXIMA

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

    • Hola!!! se ve muy pequeñita :( La verdad es que escuchaba a mogollón de gente animar a Nacho -a quien por cierto no tengo el gusto de conocer- y estuvimos ahí dándole primero yo, luego él, luego yo. recuerdo que al cruzar la meta me dio una palmadita en la espalda pero luego se me pasó felicitarle por la carrera.
      Dale recuerdos de mi parte :)

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