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Vuelta al cole, por decir algo porque no he parado

Decir que he tenido abandonado el blog es poco. Madre mía qué dejadez. Pero bueno, aquí estamos de nuevo. A ver lo que dura.

Se acabó el verano. Vuelta al cole. A las rutinas. ¿Qué tal os ha ido? Yo no me puedo quejar. La verdad es que he aprovechado todo lo que podido para salir a correr. Aunque he de reconocer que me ha costado mucho más de lo que pensaba. El calor no es mi gran compañero de aventuras. Se me ha hecho muy muy duro. Las piernas no respondían. El cuerpo tampoco. Así que tiradas algo más cortas y paciencia.

Aún así, el balance veraniego es positivo. No os voy a aburrir con cifras ni datos. Pero he hecho los deberes. Y lo cierto es que aunque haya reducido algo los ritmos y las distancias, el cuerpo lo ha notado en la vuelta al cole.

Me noto fuerte -aunque necesito trabajar la fuerza en el gimnasio- y, lo que es más importante, con ganas.

Todavía no tengo plan de entrenamiento, me lmito a rodar. Unos días más, unos días menos, unos días más despacio, otros días más rápido.

Los niños empiezan el cole, vuelven a la guardería y una vez que tengamos los horarios, será el momento de plantearse la nueva temporada.

Por lo pronto hay un objetivo: bajar de 50 minutos en un 10.000. Posiblemente Gijón será el escenario elegido.: Sanitas Marca Running Series donde, por fin, pondré cara a grandes compañeras de fatiga twitteras como Mónica, Ana, Sofía o Oink -no me sé tu nombre, cachisss-, y nos echaremos unas risas también con Ana y María. Pero si no es allí, habrá muchas otras ocasiones para cumplir el objetivo -Paracuellos, Trofeo Akiles…-, ya que lo principal en Gijón es divertirme y pasarlo genial.

Porque por muchos planes de entrenamiento, fartleks o series, lo fundamental es disfrutar de este deporte tan maravilloso.

Seguiremos informando

 

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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