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Volando voy, volando vengo… correr con voladoras

Qué complicado es esto de currar, tener hijos, salir a correr, que tu marido tenga opos a la vuelta de la esquina… así es imposible sacar un huequecito para escribir en el blog. Me gustaría tenerlo menos abandonado pero una hace lo que puede :)

Así que hoy y por aclamación popular aprovecho que es sábado noche para escribir un post -uauuuuu planazo par el finde ehhhh??-

Hoy he estrenado mi zapatillas voladoras. Las Saucony Kinvara. Por fin. Ya era hora. Las compré hace más de nueve meses, ahí es nada eh?? Durante todo este tiempo han estado guardaditas en el armario esperando pacientemente a que por fin las sacase de su caja.

sauconybright

No sé por qué las llamarán voladoras, igual porque te hacen volar, o al menos porque te hacen soñar con que volarás con ellas.

Son zapatillas mucho más ligeras y con menos amortiguación que las zapatillas habituales para rodar. Nunca antes hasta hoy había corrido con zapatillas de este estilo pero la experiencia ha sido bastante positiva.

Nada más ponérmelas me he sentido rara. Tanto las Triumph de Saucony como como las Nimbus de Asics con las que entreno habitualmente me encantan, me parecen muy cómodas pero notas que tienes las zapatillas puestas. Con las Kinvara me ha dado la sensación que imagino que se supone que tienen que transmitir, que no llevas nada. No es tan exagerado, porque notas obviamente que llevas las zapatillas puestas pero son muy muy ligeras y cómodas.

Al andar ya notas la menor amortiguación. Precisamente esto me preocupaba un poco. Sobre todo después de las molestias en la rodilla. Me daba miedo acabar el entrenamiento de hoy con molestias al tener un mayor impacto sobre las articulaciones. Pero no ha sido así. Todo sigue en su sitio. Tampoco he notado que se me cargasen más los gemelos ni molestias en el talón de aquiles. Vamos, un balance bastante positivo.

Hoy tocaba fartlek. Me he sentido muy cómoda durante los primeros 15 minutos de calentamiento y también en los cambios de ritmo. No he he echado en falta tener mayor amortiguación para correr mejor ni he notado que mi zancada tuviera que adaptarse a las nuevas zapatillas. Ha sido como correr con las Triumph o las Nimbus pero sin apenas notar la zapatilla. Una sensación difícil de explicar.

sauconykinvara

Obviamente no me han hecho volar. Pero me ha salido un buen entreno, aunque tengo que trabajar un poco más el tema de la recuperación. Seguramente con mi nivel, tener unas voladoras sea una pijada, pero bueno, me apetecía tener unas y reconozco que las compré porque me salieron tiradas de precio :)

Eso sí, las dejo para los cambios de ritmo. Para lo demás, seguiré siendo fiel a mis queridas Nimbus y Triumph.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Jejejejeje! Yo también tengo un par, propio de Saucony Kinvara. Me las regaló mi madre como augurio para que volviera a correr después de la lesión que me ha tenido en el dique seco 6 meses. Y allí están, tienen 6 meses y ni un km. Ya llegará su hora. Tus sensaciones me hacen bien esperar. A disfrutarlas, tú, y luego espero yo también. Un abrazo. (Y no es ninguna pijada, nos las merecemos!)

  2. La verdad es que creo que he comenzado a utilizarlas cuando realmente mi estado de forma me va a permitir aprovecharlas al máximo. Espero leer muy prontito que tú también las has desempolvado. Has vuelto a tener molestias??? Espero que no. Fue toda una alegría leer que habías vuelto a rodar :))

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