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Próximo objetivo: bajar de 50 min en 10km

Una semana después de la Media de Segovia toca marcarse nuevos objetivos y diseñar un nuevo plan de entrenamiento.

De momento, aparco las medias. La rodilla derecha me está dando algo de guerra y no me está dejando correr como me gustaría. Así que me centraré en distancias más cortas.

Mi próximo objetivo es bajar de 50 minutos en una carrera de 10km. La única que he corrido esta temporada ha sido la de Paracuellos. Apenas seis meses después de dar a luz y con un perfil muy complicado. Entonces hice 52 minutos. Una vez que haya bajado de 50 iré fijándome nuevos objetivos. Sub 49, sub 48…

Intentaré seguir saliendo cuatro días a la semana. Mantengo los rodajes rápidos, los fartleks, los rodajes largos y el trabajo de fuerza en el gimnasio. Pero añadiré al plan de entrenamiento cuestas -la idea es hacer una semana cuestas y otra gimnasio- y series -a ver si estreno de una vez por todas mis Saucony Kinvara-.

Todavía no lo tengo diseñado ya que hasta después de Semana Santa no me pondré manos a la obra. Por supuesto, saldré a rodar estos días, pero también quiero aprovechar para desconectar y disfrutar a tope de la familia. Sin agobios ni horarios. Si se puede se sale a correr. Si no, no pasa nada.

Así que volveré con energía renovada. Además, la rodilla parece que se ha recuperado bien en esta semana de descanso. Una semana después de la Media de Segovia he salido a rodar y no he tenido dolores. He hecho un rodaje corto -4,5km- pero rapidito. Y aunque las iernas estaban algo agarrotadas he podido darme algo de caña. A 5,07min/km.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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