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Cuando correr y ser solidario van de la mano

Reconozco que por la boca muere el pez. En múltiples ocasiones, desde hace años, siempre ha rondado por mi cabeza aportar mi granito de arena a una buena causa. Sin embargo, nunca había dado el paso.

Quizás me faltaba un empujoncito o encontrar una causa con la que realmente me sintiera identificada. Reconozco también que nunca me había molestado en informarme sobre las múltiples iniciativas solidarias con las que podemos encontrarnos. Simplemente lo dejaba caer y ya está.

Bueno, pues también he de reconocer que esto ha cambiado. Gracias a una de mis pasiones, correr, he recibido el empujoncito que me faltaba y he decidido que ya es hora de que las palabras se conviertan en hechos. Detrás de este empujoncito se encuentra la familia runner que he encontrado en las redes sociales. A todos ellos, les doy las gracias por ello.

Gracias @cristinamitre por hacernos partícipes de la lucha contra la leucemia infantil que con tanto ahínco impulsan desde la Fundación @unoentrecienmil

Como bien dice su fundador, José Carnero, igual una sola persona no puede cambiar el mundo, pero si esa persona es una entre cienmil, las cosas cambian. Y con granitos de arena se hacen montañas. Desde este humilde blog, todo mi apoyo.

Si tú también quieres aportar tu granito de arena puedes hacerlo a través de su página web  -www.unoentrecienmil.org- y si, además eres mujer y te apasiona correr, también puedes apuntarte a la quedada de este sábado a las 11 en El Retiro, en Madrid a la que debes acudir con tu dorsal solidario. Tienes toda la información en Facebook.

Gracias también a los @drinkingrunners -no mencionaré a todos y cada uno de ellos porque seguro que me dejo alguno y se pica- Su iniciativa #KmsXalimentos también ha despertado mi vena solidaria. Su iniciativa consiste en transformar kilómetros en alimentos.

Su quedada el pasado sábado en la Casa de Campo de Madrid -a la que lamentablemente no pude asistir- fue todo un éxito. Espero poder saludarles personalmente muy pronto.

A todos vosotros, gracias por estas iniciativas. Por darme el empujoncito que me faltaba.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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