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A un mes de la Media de Segovia

Oficialmente comienza la cuenta atrás.

Parece que las molestias en la rodilla derecha han remitido bastante así que esta semana retomo el plan de entrenamiento después de tres semanas de recuperación.

Quedan cuatro semanas y éste es mi plan de cara a las tres próximas semanas ya que la semana de la Media Maratón de Segovia -17 de marzo- será bastante tranquila. Algún rodaje y posiblemente un día de gimnasio.

Martes: Fartlek. 15 minutos de calentamiento. 3 minutos a ritmo rápido y dos minutos de recuperación. 10 minutos de vuelta a la calma.

Jueves: Rodaje rápido. La idea es ir al ritmo de la Media. En tono a 5 minutos el km.

Sábado: Rodaje largo. Entre 1:10:00 y 1:30:00 dependiendo de cómo vaya respondiendo la rodilla. El objetivo es llegar sin molestias a la carrera.

Domingo: Gimnasio. Trabajo de fuerza con las máquinas y abdominales.

Si no hubiera tenido molestias en la rodilla habría intentado metes¡r series y cuestas en los entrenamientos. Habrá que dejarlo para más adelante.

Este año han cambiado el recorrido. Aquí os dejo un vídeo.

[vimeo http://www.vimeo.com/55316647 w=400&h=300]

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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