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Crónica de mi 4ª media maratón, en Getafe

Contra la leucemia infantil

Contra la leucemia infantil

Antes de contaros cómo ha sido mi carrera me gustaría deciros que hoy no sólo he corrido por mí, sino por todas aquellas familias, padres, madres e hijos que están luchando o han luchado contra la leucemia infantil. Por todos ellos yo también he sido @unoentrecienmil

Un abrazo

Tenía muchos nervios. He de reconocerlo.

La primera vez que corres una media maratón -imagino que sucede con cualquier carrera-, tu principal objetivo es terminarla. Bueno, habrá quien tenga mucha experiencia en esto de correr y tenga objetivos más claros. Pero por mi experiencia y por lo que hablo con otras personas que se dedicar a esto de correr por afición, normalmente te das con un canto en los dientes sólo con terminar la prueba. Más aún si ya es una distancia de esas que dan respeto.

Sin embargo, la primera suele convertirse en punto de referencia y a medida que vas cogiendo experiencia en el running -con tus planes de entrenamiento y todo-, comienzas a fijarte ciertos objetivos. Ir a tal ritmo, bajar de x tiempo…

Mi última referencia en una media maratón fue el tiempo que hice en la de Segovia hace dos años -de por medio ha nacido Simón-. Entonces me pasé de frenada y lo pagué muy caro: 1:56:00. Por debajo, no obstante, de mi primera media -2:02:00- pero peor que la segunda -1:54:00-.

Así que hoy tenía grabado a fuego ese tiempo y lo dura que se me hizo la cerrara. Lo mal que lo pasé, calambres incluidos desde el km 14. Una pesadilla.

Mi objetivo, obviamente era terminar y a poder ser hacerlo en torno a 1:50:00. Y fundamental, no liarme la manta a la cabeza y controlar los ritmos.

Dicho y hecho. Tony y yo nos hemos colocado bastante bien. Muy cerquita de la salida y con gente que, la verdad, tiraba bastante. Hoy cada uno iba a hacer su carrera. Tony la que pudiera, ya que en las últimas semanas ha estado algo pachucho y a base de medicamentos.

Y yo salía dispuesta a disfrutar al máximo.

El primer kilómetro, como no podía ser de otra manera, me he acelerado. Aquí tenéis los tiempos. A 4,41 min/km. Así que me he dicho, como sigas a este ritmo no terminas ni de coña o terminas como hace un par de años. Así que he aflojado.

Me he sentido bastante cómoda en torno a 5 min/km así que, segundos arriba, segundos abajo, éste ha sido el ritmo que ha marcado prácticamente toda la carrera.

Hacia el km 7 me han pasado Cristina (@cristinamitre con sus mallas de huesitos, jeje) y Clara (@yonocorrovuelo). Se las veía fenomenal. Muy fuertes, Reconozco que durante unas centésimas de segundo se me ha pasado por la cabeza ponerme detrás de ellas y aguantar. Pero, obviamente, me lo que quitado en seguida de la mente. No es buena idea, y menos con tantos kilómetros aún por delante -14 ni más ni menos- ponerme a un ritmo que no es el mío. Así que he seguido a lo mío. A un ritmo cómodo.

Así que hemos llegado al kilómetro 10. Todavía las sensaciones eran muy buenas. Ligeramente por encima de 50 minutos. Así que empezaba a pensar que igual podía terminar en 1:45:00, lo que habría estado genial.

Pero todavía quedaban 11 kilómetros por delante. Y ya me imaginaba yo que tarde o temprano las piernas comenzarían a notar el cansancio. Si no era en el 12, sería en el 14… Y así ha sido. Aunque ha surgido un desagradable imprevisto. No contaba con dolores. Y han aparecido en la rodilla derecha, la misma que me molestaba durante el embarazo.

7 kilómetros por delante. Aquí, la carrera se ha complicado un poco psicológicamente hablando ya que he comenzado a pensar que igual no podía terminar. No quería retirarme y me daba miedo que la rodilla dijera “hasta aquí”. El dolor y los kilómetros acumulados, unido a que todavía quedaba bastante carrera por delante me han hecho perder algunos segundos.

Sin embargo, y afortunadamente, en los últimos 4 kilómetros he apretado un poco más y el dolor se ha atenuado. Los dos últimos kilómetros he pisado el acelerador -por debajo de 5min/km-.

El resultado: 1:46:44. Mucho mejor de lo inicialmente previsto.

Lo negativo, tengo molestias en la rodilla derecha. Espero que no sea nada grave y poder estar de nuevo en unos días dándole a la zapatilla.

Esta semana, de momento, me he ganado un merecido descanso.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

7 Comments

  1. Merecido descanso, con creces! Ponte hielo y pomadas tipo Voltaren o Traumeel o algo a base de árnica.
    Has aguantado como una campeona a pesar de las molestias, el dolor y los pensamientos negativos así que un 10 para ti!
    Cuídate mucho y en una nada a por otro reto.
    Un abrazo!

    • Muchísimas gracias. La verdad es que si no hubiera sido por la rodilla habría sido una carrera 10. Muy cómoda y divertida. Estoy con voltaren. Espero que se pase en unos días. Cuando estaba embarazada y corría me dolía pero a los dos o tres días se me pasaba. A ver qué tal porque nunca me he lesionado :(.
      Tú qué tal lo llevas?

      • Yo, fatal y al no ver luz al fondo del tùnel tengo casi decidido no volver a correr. El dolor de este maldito espolón me acompaña las 24h y no creo valga la pena. Mi trabajo es ir a currar de lunes a viernes, no soy ninguna campeona como para que merezca tener este dolor todo el rato o medicarme hasta las cejas para no cojear. Pero ya veremos, si al final de las terapias no hay mejora,quizás el paso por el quirofano me haga cambiar idea …. Ahora mismo muy desanimada y negativa así que he vuelto a apuntarme a clases de chino para llenar el tiempo libre 😉
        Buona notte!

        • Vaya cuánto lo siento. No sabía que estabas tan mal.
          Confiemos en la terapia y en última instancia en la operación.
          Muchísimo ánimo.
          Un abrazo

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