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Vuelta a los terrenos de juego: los 10km de Paracuellos en 51

Vídeo de la llegada en Paracuellos del Jarama

Hacía quince meses que no corría una popular. Mi última aventura fue en Torrecaballeros (Segovia), la carrera del Esquileo. Una pedreste durilla de 12 km pero que acabé muy satisfecha (1:04:00).

Después vino el embarazo de Simón y, seis meses después del parto, he vuelto a los terrenos de juego en Paracuellos del Jarama.

10km en 51 minutos. Ni en sueños, como suele decirse. Es la tercera vez que la corro y mis registros estaban en 53, 54 minutos. La número 13 de 86 mujeres. Aunque como auténticas máquinas han corrido Clara Montoya y Cristina Mitre -tercera y cuarta respectivamente-. Enhorabuena chicas.

2012-12-02 11.09.11 (1)Eso sí, este resultado habría sido imposible sin mi marido -qué raro me suena- Tony (@tonypo_sg) que ha sacrificado hacer su carrera para hacerme de liebre. Tirando de mí, animándome y marcándome el ritmo. Gran parte de este resultado te lo debo a ti. Gracias por eso y por despertar en mí esta pasión.

Vuelvo a estar en forma. Al menos al mismo nivel que antes del embarazo. Subidón subidón.

Hoy incluso he llegado a soñar con bajar de 50 minutos. Pero el sueño se esfumaba entre los kilómetros 6 y 8. Subida, subida y más subida. Pulsaciones a mil (174 de media) y dándolo todo.

No ha quedado más remedio que bajar el ritmo y en la recta final de la carrera ya no había mucho margen de mejora. Eso sí, he entrado a meta acelerando, echando el resto, como suele decirse.

2012-12-02 11.09.51 (1)Sí, he sufrido. Y más de una vez he pensado “¿por qué me meto yo en estos jaleos'”. Pero son pensamientos que se esfuman una vez que has cruzado la meta. Es una sensación muy parecida a cuando te haces un tatuaje. Mientras te estás tatuando piensas “no me vuelvo a tatuar” pero cuando llegas a casa ya estás pensando en el siguiente.

Las dos cosas tienen un punto de masoquismo pero enganchan.

De hecho, el próximo objetivo será la Media Maratón de Getafe.

Hoy también ha sido un día especial. He puesto cara y voz a gente que como yo, son unos apasionados del running.

@cristinamitre: primera local, Clara (@Yonocorrovuelo): tercera Sois unas máquinas y mi inspiración para seguir adelante. Un placer también conocer a @Johnny_ofi: no es fácil compaginar la paternidad con esto de correr pero cuando hay pasión no existen barreras y a Gonzalo (@gaceladelretiro): ánimo y suerte con lo de las plantillas. A todos ellos y al resto de gacelas (soy muy mala con los nombres) ha sido un auténtico placer.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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