2

Tocada pero ni mucho menos hundida

Kaput, jodida, con la lengua fuera… hoy ha sido un día de entrenamiento duro.

El rodaje largo del sábado, el cansancio acumulado por el curro, los peques y la falta de sueño -que si ahora un biberón, que si una pesadilla por aquí…- han tenido hoy un efecto devastador sobre mi cuerpo y se ha dejado notar pero bien en la sesión de entrenamiento.

Cuando me he levantado ya sabía que no iba a ser fácil. Son esas cosas que se intuyen después de varios años trotando.

Al menos hoy tocaba un rodaje rápido en compañía -gracias Tony por haber tirado de mí todo el rato-.

En cuanto a ritmo creo que no ha estado mal -y digo creo porque confirmo que se me ha descalibrado el pulsómetro-. Calculo que habremos rodado en torno a 5,30 durante 46 minutos.

Las piernas estaban algo agarrotadas y las pulsaciones elevadas. Sabes que podrías ir algo más rápido pero tu cuerpo no da para más. Y no corres cómoda. Vas a trompicones, con acelerones y sólo piensas en terminar el rodaje.

Gran parte de la culpa es mía. Con la vuelta al curro y la falta de tiempo estoy volviendo a caer en un grave error: casi no estiro. Mal, mal y mil veces mal.

Podría haber parado ¿no? Para qué sufrir. Pues no. Es cierto que el cuerpo te manda mensajes. Y el que me lanzaba hoy no era parar sino terminar el entrenamiento.

Ya vendrán rodajes mejores. De esos con los que disfrutas. En los que te sientes ligera como una pluma y todo sale rodado.

Tocada pero ni mucho menos hundida. En doce días -el 2 de diciembre-, toca el regreso a las carreras populares. Será en Paracuellos. Cuestas allá vamosssssss…

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Curiosamente el domingo pasado me paso algo parecido, desde el km 2 hasta el final reventado, muy cansado… pero es en estos entrenamientos donde dejas al lado el entreno físico y pasas al mental, si te paras en carrera y cedes, cederás en cualquier aspecto de tu vida. Así que como pude hasta el 11 de 15 que quería hacer pero veía el agarrotamiento de lejos.

    Estira siempre que puedas y si puede ser después de correr y antes de dormir, te ayudara mucho.

    Sigue asi, me quedo por aqui.
    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *