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Ahora empieza lo bueno. Vuelta al curro

Hoy ha sido un día raro.

Hoy no he salido a rodar. Después de los 16,5 km de ayer, la verdad es que tocaba descanso. No creo que hubiera podido ni con una sola vuelta.

Mañana vuelto al trabajo. Han pasado ya cinco meses desde que nació Simón y toca volver al tajo. Y qué os queréis que os diga. He estado todo el día como nerviosa. Acelerada.

Como si mañana fuera mi prider día en el trabajo. Y resulta que llevo ya más de 7 años en El Confidencial.

Tengo ganas. Muchas ganas de contar historias y de trabajar a tope y, por supuesto, de ver a mis compañeros. Os quieroooo.

Mañana empieza la verdadera aventura. Habrá que madrugar. Prepararse, preparar a los niños, ir a la guardería, luego al curro. Trabajar. Salir. Entrar. Recoger a los niños. Ir al parque. Jugar. Saltar. Cantar. Bailar. Tirarme por el tobogán. Hacer la compra. Terminar cosas pendientes del curro. Arreglar la casa. Poner lavadoras. Preparar comidas y cenas. Y salir a entrenar. Si hay fuerzas claro.

Espero encontrar fuerzas y ganas para poder seguir con los entrenamientos. Sé que a partir de mañana, la motivación y la fuerza de voluntad van a cobrar otro significado.

Soy consciente de que algunos días tendré tiempo pero no ganas. Y viceversa. Pero seguiré entrenando. Sin agobios, eso sí.

De momento, los fines de semana deberían ser mis grandes aliados pero habrá que madrugar para poder aprovechar bien el día y disfrutar a tope de la familia.

Y entre semana. Pues ya se verá. La idea es sacar otros dos días. Pero ya iremos viendo. Si es uno, no pasa nada. Y si son tres, mejor que mejor.

Para eso hay que descansar y aprovechar a tope las horas de sueño -que espero Nicolás y Simón no interrumpan demasiado-.

El primer paso, apagar la televisión.

Buenas noches.

Zzzzzzzzzzzzzzzzz

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Mucho ánimo! Somos legión las que hacemos malabares con la vida profesional y familiar, y querer es poder!! Aunque muchos días las cosas no salgan de la manera prevista y deseada, sigamos adelante y a por todas.
    Para mi lo más importante es dormir. Si descanso, el día va rodado y todo encaja como por arte de magia, hasta el entrenamiento. Pero si hay déficit de sueño…apaga y vámonos ( a dormir ).
    Un abrazo y feliz regreso al curro,

    Mariate

  2. Hola! Estoy totalmente de acuerdo contigo. Como duermas poco, estás perdida. De momento -sólo llevo una semana-, no se está dando mal el asunto. Aunque claro, mis padres y suegros nos están echando varias manos. Lo que más me anima es que me encuentro llena de energía -a ver lo que dura-. ¿Tú qué tal llevas tus problemas de anemia??? Espero que te encuentres mucho mejor y que estés recuperando sensaciones.
    Un abrazo

    ELena

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