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No vale sólo con correr. No te olvides de tus músculos

Hoy estoy bastante contenta.

Hoy tocaba un rodaje fuerte -dos vueltas a mi circuito, 8,8km- y me ha salido bastante bien.

El pulsómetro está sin calibrar pero teniendo en cuenta la distancia recorrida y el tiempo total me sale una media algo por debajo de 5,30min/km. Lo que está pero que muy bien teniendo en cuenta que hace cuatro meses di a luz y que en mi mejor momento -antes del embarazo- estaba en 5.

Creo que las sesiones de gimnasio están jugando un papel clave en mi mejora. Las piernas están mucho más fuertes que hace un mes.

No me gusta nada el gimnasio. Me aburre. Pero la sesión que me ha preparado @tonypo_sg es muy llevadera y efectiva.

De momento sólo realizo cinco ejercicios: cuádriceps, isquios, gemelos, pecho y espalda básicamente porque con algunos aparatos trabajo varios músculos.

Tres series de 12 repeticiones. Sin olvidar el calentamiento previo, los abdominales, la vuelta a la calma y los estiramientos.

Además de mejorar el tono muscular y la fuerza y evitar lesiones, la sesión de gimnasio aporta a mi plan de entrenamiento menos monotonía que rodar rodar y rodar. Algo muy importante, al menos para mí, desde un punto de vista psicológico. Haciendo todos los días lo mismo, además de no progresar puedes acabar aburriéndote.

He escuchado a muchas chicas renegar de las máquinas del gimasio porque no quieren ni las piernas ni el cuerpo muy musculado.

Pero hacer máquinas no significa que esto vaya a pasar. Hay que hacerlo bien. Influyen el peso y las repeticiones por lo que lo mejor es pedir consejo a un profesional

No estoy apuntada a ningún gimnasio. Lo que he hecho ha sido sacarme un bono de 10 sesiones en el Polideportivo Municipal de Las Cruces que me permite ir cuando mejor me cuadra. Tengo acceso a las máquinas y a la piscina. Así que me resulta mucho más cómodo y económico que apuntarme a un gimnasio. Para ir una vez a la semana no me compensaba.

Además, lo tengo al lado de casa.

Mañana, si nada lo impide, mi primer fartlek de la temporada…

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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