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Ya tengo plan de entrenamiento

Voy a empezar más tarde de lo que pensaba pero ya tengo plan de entrenamiento.

La ansiedad parece haber desaparecido pero las piernas no están respondiendo como me gustaría.

Tras el rodaje largo del domingo y el descanso del lunes, ayer el rodaje fue malo malo. A parte de que el pulsómetro no me medía bien las pulsaciones y el acelerómetro se paró al kilómetro y medio, no pude terminar ni siquiera una vuelta al circuito -4,5km-.

No sé si es que estoy totalmente desfondada o que mi cuerpo necesita varios días para recuperarse del rodaje largo.

Así que el fartlek previsto para el jueves creo que tendrá que esperar una semana. O se hace bien o es tontería.

Así que hoy descanso, mañana ruedo y el viernes al gimnasio.

El fin de semana tocará al menos un rodaje para comenzar el lunes con el plan de entrenamiento que al final se verá reducido a 5 semanas.

Lunes: gimnasio

Martes: descanso

Miércoles: rodaje rápido -más o menos 9 km en torno a 5:45 min/km-

Jueves: descanso

Viernes: fartlek -15min de calentamiento, 1 minuto a tope y 2 minutos de recuperación (unas 10 repeticiones) , 15min de rodaje suave-

Sábado: descanso

Domingo: rodaje largo (mínimo una hora y cuarto)

MUY IMPORTANTE: estiramientos al final de cada entreno y abdominales. Igual estos últimos los perdonamos el domingo.

Hasta que el cuerpo no responda los entrenos serán en días alternos.

Después, como ya me incorpor al trabajo, dependerán del tiempo libre -poco- y de las ganas.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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