2

Cuando la ansiedad no me deja correr

Estoy algo desconcertada. Siempre he escuchado decir que correr permite a las personas liberarse de la tensión y del estrés del día a día, desconectar de los problemas, aislarse por un momento de todos los malos rollos que hay a nuestro alrededor.

Sin embargo, en las últimas semanas he notado que a mí me pasa todo lo contrario. Creo que tengo algo de ansiedad -los motivos permitidme que los mantenga en el ámbito de lo personal- y creo que el bajo estado de ánimo me está afectando en los entrenamientos.

Salgo a rodar sin ganas, lo que creo que está influyendo en el ritmo de los rodajes y también en su duración. Me siento sin fuerzas a lo que se añade que durante los rodajes, de repente, tengo la sensación de quedarme sin aire…

Esto es así porque en lugar salir y desconectar de las cosas que me preocupan no hago más que darlas vueltas y esto me genera muchísima tensión y mal rollo.

Soy una persona fuerte y optimista. Siempre intento ver el vaso medio lleno. Por eso sigo saliendo a rodar, haciendo vida normal. Pero como os digo, estoy desconcertada.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Hola Elena,
    espero que te sirva de consuelo, yo estoy viviendo algo parecido. Lo llamo “la crisis de los dos años”, como cuando las parejas tienen esa megacrisis de la que salen reforzadas…o directamente rompen, Me está pasando eso en mi historia de amor con la carrera. He salido a correr menos que el verano pasado y me siento vaga, me cuesta muchísimo salir sola ( siempre me ha encantado ) y de alguna manera, estoy algo frustrada. Está claro que es verano, están los niños todo el día colgados de mi chepa, me acuesto muy tarde y yo soy de madrugar y correr cuando las calles no están puestas, he cogido los kilos veraniegos de rigor…En definitiva, ESTOY DESEANDO ENTRENAR Y COGER LA BICI! Y estoy segura que correr es como la vida, es nuestro reflejo, y a veces estamos bien y nos salimos, y otras nos llevan a remolque…Lo importante es reconocerlo y JURARNOS NO PARAR, NO RENDIRNOS, NO CEDER. Esto me ha salido un poco Braveheart, lo siento. Ánimo, mucho ánimo! Con la ansiedad, lo único que me funciona es…correr. Y tomar litros de infusiones.
    Por cierto, algún consejo con lo de los kilos?;-)

    • Hola. Perdona que no te haya contestado antes. He estado off. La verdad es que llevo unos días mucho mejor. La ansiedad ha ido desapareciendo. A ver qué pasa cuando vuelva a correr porque he tenido que estar unos días parada.

      Respecto a lo de los kilos, lo más importante es que seas constante con los entrenamientos para que llegue el momento en el que puedas hacer rodajes largos.

      Pero saliendo a correr de manera constante se va rebajando peso. Aunque ten en cuenta que al principio quemas grasa y ganas músculo por lo que apenas se nota en el peso, pero sí en el volumen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *