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No todo es running: piragüismo y windsurf

El verano es una época peculiar para entrenar. En ocasiones hace demasiado calor lo que nos obliga a madrugar más de la cuenta si no queremos achicharrarnos o a esperarnos a última hora de la tarde, aunque personalmente prefiero salir a primera hora -y eso que odio madrugar- porque por las tardes se sigue notando el calor sofocante de todo el día.

Además, generalmente en verano cogemos unos días de vacaciones. ¿Entrenar o no etrenar? Por supuesto, entrenar. Se dispone de más tiempo libre, así que es cuestión de organizarse un poco.

Este verano está siendo algo particular ya que como sabéis ya tenemos dos críos en casa. Yo sigo de baja y mi pareja -como es profe- de vacaciones todo el verano así que todo está siendo mucho más sencillo. Nos toca madrugar un poco pero merece la pena. Nos turnamos y sobre las 10 – 10:30 ya hemos terminado los dos de rodar.

Básicamente estoy rodando. Todavía no estoy lo suficientemente en forma -muy a mi pesar- para comenzar con los fartleks y con las series. Ya me gustaría. De hecho, sigo saliendo en días alternos para que el cuerpo responda mejor a los entrenamientos. Como mucho un rodaje largo a la semana -en torno a la hora y media-.

Hace unos días mi pareja y yo nos hemos escapado sin críos a la playa y he descubierto que no todo es running. Aunque sigue siendo lo que más me gusta.

Hemos aprovechado para montar en piragua -un poquito nada más- y para hacer windsurf. Y he de decir que ha sido una pasada y que hemos regresado con ganas de más. Al menos yo porque Tony, culo de mal asiento, ya tenía bastante experiencia en ambos deportes. De hecho, ha sido monitor de piragüismo en Segovia y hace ya unos cuantos años estuvo realizando un curso bastante amplio de windsurf en Murcia.

Así que he decidido abrir un poco la mente en lo que se refiere a realizar otros deportes. Especialmente en verano, cuando el tiempo lo permite. Por lo que no descartamos escaparnos algún finde y volver a montarnos en una tabla.

Menuda pasadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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