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Vuelvo a correr cuatro meses después. Buenas y malas sensaciones

Por fin. Hoy he vuelto a correr tras parar en el séptimo mes de embarazo y casi cuatro semanas después de dar a luz.

Como os podréis imaginar, lo estaba deseando. Han sido muchos meses sin rodar y mi cuerpo ya me lo pedía.

Puedo decir que la vuelta tiene más aspectos positivos que negativos y que ha sido más o menos como me imaginaba.

Lo más importante: no tengo molestias en la rodilla derecha. Menos mal, porque la verdad es que me preocupaba bastante. Como ya os comenté, los dolores aparecieron cuando comencé a correr en el cuarto mes de embarazo. Lo achacaba al aumento de peso y al cambio en la posición en la columna. No sé si estaba en lo cierto, pero no me duele, así que estoy muyyyyyyy contenta.

No he conseguido pasar los datos al ordenador, pero calculo que habré rodado unos 6 km a eso de unos 5,50-6 min/km. Algo menos de 40 minutos. Lentísimo. Cuando me quedé embarazada estaba en torno a 5 min/km. Mucha diferencia, así que habrá que ponerse las pilas.

He tenido que dividir el rodaje en dos. He comenzado algo fuerte y claro, mi cuerpo ha dicho: “Pero dónde vas muchacha?”. Así que tras los primeros 20 minutos ha aparecido un dolor bajo las costillas bastante fuerte que me ha obligado a parar. Unos cinco minutos andando y otros 17 corriendo. Con dolores, pero como soy bastante cabezota he seguido adelante.

El balance, sin embargo, es muy positivo. Con los dos pequeñajos no sé cuántos días podré salir a correr, pero ya he puesto la primera piedra. Si no puedo salir mañana, saldré pasado, y si no, al siguiente.

Feliz como una lombriz :)

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

4 Comments

  1. Así hay que tomarlo: correr siempre estará ahí, habrá lesiones, embarazos, problemas, alegrías, que nos separarán de la carrera, pero no hay que agobiarse: “Si no puedo salir mañana, saldré pasado, y si no, al siguiente”.

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