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Un aperitivo antes de volver a rodar

Ya cuento los días para volver a salir a correr.

Como sabéis, estuve corriendo una-dos veces por semana entre el cuarto y el séptimo mes de embarazo con algunas molestias en la rodilla derecha. Así que hace ya unos tres meses que no salgo a rodar y os podéis imaginar las ganas que tengo.

Para ir abriendo boca y por una buena causa, Tony, Nicolás y yo nos hemos acercado esta mañana a la II Carrera Solidaria que ha organizado el banco Santander simultáneamente en tres ciudades: Madrid, Valencia y Santander.

En momentos como los que actualmente estamos viviendo en España con hachazos a la sanidad y a la educación, la causa de esta carrera popular no podía dejarme indiferente: apoyar el proyecto educativo que gestiona UNICEF en el Estado de Oaxaca, México, que beneficia a más de 15.000 niños y adolescentes en grave riesgo de exclusión escolar.

Como muchas otras cosas en la vida, imagino que no nos daremos cuenta de lo afortunados que éramos en cuanto a educación y sanidad se refiere hasta que lo perdamos. Vamos, cuando no haya vuelta a atrás y los de siempre, los poderosos, vuelvan a hacerse con las riendas de la principal arma que nos hace libres: la educación. Ya que con su control se aseguran nuestra sumisión.

En fin, en esta ocasión hemos acudido como espectadores, aunque espero que el próximo año podamos participar los tres.

El ambiente ha sido estupendo y la gente de @corresantander súper maja. Ha sido genial poder poner caras a algunas de las personas con las que comparto esta afición por el running. Lástima no haber podido conocer a la @gaceladelretiro que esta madrugada se ha metido pal cuerpo ni más ni menos que 34 kms. La próxima vez será.

Para el recuerdo también queda esta fotografía junto al gran @chemitamartinez

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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