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Corre por una buena causa, la educación y UNICEF

Como muchos de vosotros ya sabéis, hace casi una semana nació Simón. El postparto está siendo bastante mejor de lo que pensaba. Sin tantas molestias como con Nicolás. Al ser el primer hijo, quería tener todo bajo control y no me hacía demasiada gracia tener que pedir ayuda a nadie.

Error. La familia también está para eso no?, ayudar. Así que el hecho de que nos estén echando veinte manos se ha traducido sin duda en una mejor recuperación.

Recuerdo que con Nicolás comencé a realizar algunos ejercicios en casa unos 20 días después del parto y comencé a rodar suavemente cuando todavía no había pasado un mes. Así que todavía es algo pronto para pensar en calzarme las zapatillas.

Así que, sintiéndolo mucho, este año me pierdo una de las carreras que hice el año pasado: la II Carrera Solidaria del Santander. El ambiente fue estupendo y el recorrido, uno de los que más me gusta de Madrid, por la Casa de Campo. Y si encima es por una buena causa, mejor que mejor.

La cita es el próximo 10 de junio. Demasiado pronto para mí aunque si me encuentro con fuerzas no descarto que nos pasemos con Nicolás -Simón se quedaría en casa con los abuelos- porque habrá también actividades para los más pequeños como pintacaras y globoflexia.

Además, como muchas otras cosas que ha sacado de su padre, le encanta correr e ir de un lado para otro, así que se lo pasaría estupendamente.

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Fue la última carrera que hice antes del verano, así que cuidado con la hidratación. No olvidéis pillar alguna botella en los avituallamientos.

A mí me cuesta beber mucho en plena carrera, pero es fundamental intentar beber algo. Aprovecha también para refrescarte el resto del cuerpo.

Pero sobre todo, no olvides lo fundamental, disfruta a tope del recorrido.

El año pasado fuimos unas 2.000 personas y parece que en esta ocasión se pueden alcanzar las 5.000. Gran trabajo de todo el equipo que se está moviendo fenomenal por las redes sociales. Enhorabuena chicos.

¿A qué esperáis?????

PD. La carrera se celebra no solo en Madrid. También en Valencia y Santander.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

2 Comments

  1. Eres genial Elena! Se nota que le pones mucha pasión a todo lo que haces!

    Te deseamos mucho ánimo, suerte y felicidad :) Y por supuesto, nos haría mucha ilusión conocerte! Allí te esperaremos con los brazos abiertos (y a tu familia).

    GRACIAS Y RECIBE UN GRAN SALUDO!

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