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Ahora sí comienza la cuenta atrás: faltan 20 días

El camino ha sido largo, pero la luz al final del túnel cada vez está más cerca.

Ya estoy en la semana 37. A 20 días de salir de cuentas. Simón podría salir en cualquier momento sin que hubiera ningún problema. Pero me da a mí que quiere quedarse hasta el final.

De hecho, estos últimos días, que han sido realmente cansados, he hablado con él y me he concentrado para intentar convencerle de que salga ya, pero no me ha hecho ni caso. Así que, sorpresa, sorpresa, cuando quiera.

Como os decía, ya sólo me faltan 20 días. Espero que se pasen pronto porque estoy agotada. Me levanto de la cama y ya estoy cansada denuevo. Además, ya estoy bastante harta de que mi estómago no esté en su sitio.

Sé que cuando venga Simón estaré mucho más cansada, pero al menos habré recuperado mi estómago.

Casi nueve meses después éste es mi aspecto. Con unos 14 kilitos de más. Aunque algunos saldrán por el mismo sitio que Simón, otros me los tendré que quitar de encima poco a poco. Todo dependerá de la recuperación post-parto, de cómo nos adaptemos al nuevo miembro de la familia… Pero la verdad es que tengo muchísimas ganas de volver a calzarme las zapatillas.

Cualquier día os doy la gran noticia. Que Simón ya está con nosotros, por supuesto.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

One Comment

  1. ¡Ánimo, Elena! No te queda nada de nada, aunque tengo perfectamente vivo en mi memoria el recuerdo de lo largo, eterno, que se hace el último mes, así que te entiendo perfectamente. Haces muy bien en hablar con Simón, y aunque por supuesto que será él quien decida cuándo salir, no pierdas la esperanza, aún tienes margen para que se adelante y te haga caso 😉

    Yo también hablaba mucho con la Duendecilla y trataba de hacerle entender que era vital que no se retrasara para poder recibirla en el Puerta de Hierro (si se hubiera retrasado más de la cuenta y me hubieran tenido que inducir el parto, ya sabes, habría tenido que darle la bienvenida en el monstruo de La Paz). Cada vez estaba más cerca de la FPP y por un momento pensé que se retrasaría, pero al final, afortunadamente, se adelantó 5 diítas que a mí me supieron a gloria. Así que aunque creas que no sirve para mucho, por si acaso sigue hablando con Simón todos y cada uno de los días ¡seguro que funciona!

    Un besazo enorme

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