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Mis zapatillas y yo

Como muchos de vosotros ya sabéis, en poco más de un mes espero dar a luz y en unos dos meses espero volver a correr. Impaciente como estoy, ya he comenzado a mirar cuáles pueden ser mis futuras zapatillas. Las Saucony Triumph 9 pueden ser las elegidas.

Cuando comencé a correr no tenía zapatillas adecuadas y utilicé las deportivas que tenía. Sin amortiguación y nada apropiadas para correr. Cuando me di cuenta de la necesidad de comprarme un calzado algo mejor fui a lo barato y acabé con unas Nike -no recuerdo el modelo- más orientadas hacia el aerobic que otra cosa. Es cierto que por entonces iba más al gimnasio y corría bastante poco al aire libre.

Un año después dejé el gimnasio y animada por mi chico comencé a rodar mucho más al aire libre y llegó el momento de comprar unas zapatillas algo más decentes: varios pares de Mizuno -tampoco recuerdo el modelo pero eran bastante normalitas- en el Decathlon.

Cuando correr se convirtió en parte de mi vida decidí que era hora de cuidarme un poco más y comenzamos a buscar información sobre tiendas especializadas en atletismo o running en Madrid.

Nuestras primeras visitas fueron a Bikila -en la Avenida Donostiarra, 2-, cerca de ventas. Repetí con Mizuno pero con un modelo de mejor calidad. Por motivos de proximidad buscamos otras tiendas que nos pillaran algo más cerca de casa y dimos con Laister -Cuesta de San Vicente,38, al lado de la estación de Príncipe Pío-.

Aprovechamos y nos hicimos el estudio de la pisada (yo estoy bastante contenta con la tienda, el inconveniente es que como a todo el que quiere comprar le hacen estudio de la pisada, te puedes tirar esperando un bueeennnn rato). Repetí con unas Mizuno bastante buenas. Creo recordar que eran unas Wave Precision. Una vez machacadas decidí probar con las Saucony Triumph. Aunque creo que apenas hay diferencia de peso entre unas y otras, a mí me parecen algo más cómodas. Menos duras.

Éstas han sido mis últimas zapatillas y cuando dé a luz creo que volveré a repetir, aunque esta vez probaré en Zatopek, -en General Ricardos 200- también especializada en atletismo y donde ya tuve ocasión de comprar algo de ropa.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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