0

Nicolás, Peque Guapo con su nuevo babero

Quienes alguna vez habéis leído este blog quizás os sorprenda esta entrada.

No, no hablo de running,  sino de otra de mis pasiones. El pequeño Nicolás. Cada día más grande, más travieso y más guapo.

Reconozco que, aunque no soy ajena a las redes sociales ni a Internet, desde que nació apenas me muevo por páginas que puedan aportarme información, curiosidades, productos.

Sin embargo, hace apenas unas semana y gracias a una auténtica community manager, mi amiga Beltzane, he ido poco a poco descubriendo algunos rincones en la red realmente interesantes.

Es el caso de Madresfera, una página que recoge los mejores blogs de la red en castellano para padres y madres. Gracias a ella ha llegado a mis manos el babero más chulo que he tenido desde que nació Nicolás. Un Babero de Peques Guapos.

Es muy suave, la calidad es estupenda y el diseño me encanta. Al pequeño Nico todavía le faltan algunos dientes por salir y estos días que ha estado algo pachucho y babeando algo más de la cuenta me ha venido como anillo al dedo. Además, no es un babero al uso. De hecho, cualquiera diría a simple vista que lo es ya que combina perfectamente con cualquier prenda como si de un pañuelo se tratara.

Este babero formará parte, sin duda, del fondo de armario de Simón, a quien esperamos para mediados/finales de mayo. Tra la experiencia de Nicolás he descubierto que no hay nada como un buen babero en esos meses tan difíciles para ellos en los que comienzan a echar los dientes.

Hay colores y modelos para todo los gustos. Para los más atrevidos y los más discretos. Si te apetece echar un vistazo puede visitar su página web o su perfil de facebook. Merece la pena.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

0 Comments

  1. Hola,
    Te acabo de descubrir. Yo también soy mamá bloguera, e intento ser corredora, pero aún no soy capaz de correr seguido. Me encantaría conseguir lo que has hecho tu. Te sigo. Un beso

    • Hola. Muchas gracias por tus palabras y por seguirme. La verdad es que los comienzos no son fáciles y con niños, mucho menos. Pero bueno, siempre se saca un hueco. Te animo a seguir corriendo siempre que puedas. Es cuestión de constancia y paciencia, pero si realmente te gusta no tardarás en aguantar más de lo que esperas. Yo al principio no aguantaba ni cinco minutos y nunca me hubiera imaginado haber hecho, por ejemplo, una media maratón. Así que ‘keep running’

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *