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Estreno sexto mes de embarazo y corriendo, ¿cuándo debería parar?

Acabo de entrar en el sexto mes de embarazo. En términos ginecológicos, ya estoy de 24 semanasY lo he hecho corriendo.

Si nada se tuerce, parece que la recta final del embarazo va a ser mucho mejor que el comienzo.

Los vómitos matutinos han desaparecido -mientras escribo esto toco madera-. Al menos por el momento.

Esto no quiere decir que tenga el estómago bien al 100%, sino que cuando me levanto he aparcado mi visita al lavabo. Pero es un gran avance después de cuatro meses bastante duros.

El cansancio sigue presente. Nicolás no da tregua y es difícil encontrar un hueco para descansar. Pero también lo llevo mejor gracias, en gran medida a las mejoras estomacales. Soy consciente, de todas formas que hasta que Simón no aparezca por la puerta grande, mi estómago no volverá a su sitio. Resignada pero contenta.

Así que el sábado decidí celebrarlo. Salí a correr. Cerca de 7km en unos 40 minutos, que no está mal.

Los primeros 20 minutos tuve muy buenas sensaciones. Sin molestias en la rodilla y a un ritmo en torno a los 5,40-5,50 min/km.

Al terminar la primera vuelta comencé a sentir alguna molestia abdominal y bajé el ritmo. La aparición de dolores en la rodilla derecha fue casi inmediata. Pero yo, erre que erre, continué otros 20 minutos. Las molestias abdominales desaparecieron y el resto del rodaje corrí muy a gusto, excepto por la rodilla.

En las últimas semanas -suele rodar una vez por semana, a lo sumo dos- me he planteado dejar de correr y dedicarme sólo y exclusivamente al gimnasio o la natación. Pero reconozco que ambas cosas me aburren sobremanera.

En lo que voy al gimnasio, me cambio y regreso a casa, prácticamente habría terminado un rodaje, y esto da mucha pereza.

Además, excepto por la rodilla, me encuentro en condiciones para correr. Aunque reconozco que a veces tengo remordimientos. No soy una atleta de élite con un médico a mi lado que me diga en cada momento que todo va bien. Por eso, en cada rodaje, Simón siempre está presente. Me lo imagino de arriba a abajo al pobre o apachurrado en la parte baja de mi abdomen.

Por eso no sé si dejar de rodar de una vez y limitarme a la elíptica y a nadar. Es lo que pienso cada semana y cada semana vuelvo a rodar.

Me siento bien corriendo y después de correr pero, ¿cuando sabré si ha llegado el momento de parar?

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

4 Comments

  1. Mis respetos para ti, me encanta ver que aún sigues corriendo con tu embarazo tan avanzado :D. Yo apenas tengo 5 semanas y he tenido miedo de correr constantemente pero este huevito ya hizo dos carreras de 10 km en menos de un mes y 3 o 4 entrenamientos de 8 km. Estoy también con la idea de hacer mi blog e ir contando a otras corredoras amateur como yo que si se puede seguir corriendo, solo que aún no estoy tan convencida.

    Un abrazo y te sigo leyendo.

    • Hola Isabel. Muchas gracias por seguirme. Aunque la verdad es que escribo mucho menos de lo que me gustaría. Me encanta conocer gente que comprate mi pasión por correr y que sigue intentándolo a pesar del embarazo porque hay mucha gente que no lo entiende.
      Keep running

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