0

Nena, esto es lo que hay, ajo y agua

Esto está siendo más complicado de lo que me había imaginado. Eso me pasa por querer adelantarme a los acontecimientos. Lo que suelo hacer muy a menudo, la verdad.

Cuando nació Nicolás pensé: “Cuando me quede otra vez embarazada pienso salir a correr sí o sí”. Error.

Primero: parecía que se me habían olvidado los nueve meses de cansancio y vómitos casi constantes. Dos factores, la verdad, que no ayudan ni invitan al cuerpo a hacer deporte. Porque no tienes ni fuerzas ni ganas.

Segundo: una cosa es querer y otra poder.

Y ambos errores de cálculo se han materializado.

El primero: El embarazo de Simón tampoco está siendo un camino de rosas que se diga. Aunque llevó tomando las pastillas contra las náuseas casi desde el principio – con Nicolás no empecé hasta el tercer mes lo que me costó cinco kilos-, los vómitos matutinos son el pan nuestro de cada día. Así que muchos días ya tengo cuerpo de jota desde primera hora de la mañana. A esto se suma el cansancio. Con Nicolás, cuando estaba cansada me tumbaba y ya estaba. Ahora eso es imposible. Que estoy cansada, pues ajo y agua, esto es lo que quiero no? Pues eso.

El segundo: Me encanta salir a correr y no he querido renunciar a ello durante el embarazo. Pero no está siendo fácil. Lunes, miércoles y viernes es imposible. Me quedan martes, jueves y fines de semana. Estos días no siempre me apetece. Si estoy muy cansada aprovecho para intentar descansar, lo que no siempre consigo. Otras veces hago de tripas corazón y me doy un par de vueltas por el parque o me acerco al gimnasio. A las 8 de la tarde ya no soy personas.

Además al cansancio se han sumado otros contratiempos con los que no contaba como un molesto dolor de rodilla que nunca antes había tenido y que achaco a los cambios que está experimentando mi cuerpo –aumento de peso 6,5-7 kilos en 5,5 meses- y al ligero cambio de postura.

Otras veces la tripa está demasiado tirante o me lanza mensajes: ‘Nena, hoy no es el mejor día para salir a correr’.

Ajo y agua, no?

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *