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He vuelto a correr!!!!! Empieza el segundo trimestre

Es una gran noticia: vuelvo a correr después de dos meses de parón por el embarazo.

Cuando me enteré de mi estado sabía que durante el primer trimestre tendría que olvidarme de ello. No solo porque el ginecólogo me lo desaconsejó totalmente –en los tres primeros meses el riesgo de aborto es mayor-, sino porque mi cuerpo estaba totalmente KO.

Soy de embarazos complicados: náuseas, vómitos, mal cuerpo y muchísimo cansancio. Así que excepto el primer mes, cuando ni sabía que estaba embarazada y seguí corriendo como si nada -bueno, algo más cansada-, ni aunque quisiera podría haber salido a correr.

El mal cuerpo me ha hecho desesperar en varias ocasiones. Y otro tanto el cansancio. He tenido bastantes momentos de agobio ya que al tener otro pequeñajo en casa, lo de descansar ha sido prácticamente imposible. Por eso aprovecho para dar las gracias a Tony, mi pareja, por aguantarme, así como a mis padres y a mis suegros por todos los viajes que se han pegado desde Segovia a Madrid para que yo pudiera descansar algo por las tardes.

Con el segundo trimestre recién empezado, tocaba volver al ginecólogo. Las náuseas y los vómitos matutinos no han desaparecido del todo, pero al menos me siento con algo más energía.

Esperaba con ganas primero, que me dijera que el embarazo iba viento en popa y que podía volver a correr, “pero sin impacto, fueron sus palabras”.

Así que he vuelto a correr. De momento, sólo dos días.

He bajado mucho el ritmo. De rodar en torno a 5/5:15 min/km he pasado a 6/6:15 min/km para poder mantener las pulsaciones a raya en torno a 140. He rodado entre 35 y 40 minutos y las sensaciones han sido buenas excepto alguna molestia en la pelvis -me imagino que por los cambios que está experimentando el cuerpo de cara al parto-.

Me he vuelto a sentir genial. Libre durante esos 40 minutos. Libre en el buen sentido de la palabra. Quienes corréis como yo sabéis a lo que me refiero.

Sabéis también que no estoy loca por querer seguir disfrutando de esta pasión hasta que mi cuerpo me avise de que es momento de parar.

No sé si saldré mañana, o el fin de semana. Quizás sólo salga a correr hasta el quinto mes, hasta el sexto, sólo mi cuerpo lo sabe. Sé que hay mujeres que lo han hecho hasta el día antes del parto.

Yo no tengo objetivos. Sólo quiero correr si el cuerpo me lo permite. Porque corriendo me siento bien y sé que no solo es bueno para mí físicamente – mantendré el peso a raya, será más fácil volver a entrenar tras el parto-, sino que es casi más una cuestión psicológica.

Sentirme activa e intentar seguir haciendo prácticamente lo mismo que antes de quedarme embarazada.

Habrá quien piense que soy una inconsciente. Yo no lo creo. No soy la única mujer que corre y está embarazada. También os digo que lo hago con cabeza, atenta a cualquier señal que pueda enviarme el cuerpo.

Me gustaría compartir con vosotros este artículo escrito por Yolanda Vázquez-Mazariego con el que me he sentido muy identificada.

Se titula: Embarazo y running

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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