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Balance de septiembre: 72 km ahh y bebé en camino

Decíamos ayer…

Hace más de un mes que no escribo en el blog. Me da rabia y seguramente podía haber sacado un hueco, pero al fin y al cabo aquí estoy de nuevo.

Estaba claro que los propósitos para después del verano eran muy ambiciosos: entrenar cuatro días por semana. El ritmo de entrenamiento ha caído en picado, a la mitad respecto a los entrenos del verano. (Balance de julio y agosto).

Tengo una buena excusa: estoy de nuevo embarazada lo que, sin duda, ha reducido los entrenos, especialmente en la recta final del mes de septiembre y va a condicionar bastante mis entrenamientos de los próximos meses.

He despedido septiembre con 72 km a mis espaldas y apenas 12 sesiones de entrenamiento. Las primeras semanas no fueron especialmente malas, ya que conseguí salir tres días por semana. Esto se truncó en las do últimas semanas. Apenas tres días de entrenamiento.

Yo ya me imaginaba que me había quedado embarazada, así que bajé algo el ritmo. Por otra parte, el cuerpo no es tonto y ante un cambio así comenzó a mandarme señales: no aguantaba los ritmos del verano -en torno a 5 min/km-, alguna molestia en la pelvis y algún que otro pinchazo bajo las costillas.

He ido tres días al gimnasio y sigo pensando que es demasiado aburrido. Sin música casi insoportable, con Marea o Poncho K en los auriculares, algo más llevadero.

El médico me ha recomendado que durante el primer trimestre no corra. Me ha dicho que si quiero hacer ejercicio opte por deportes sin impacto: nadar, bicicleta estática, elíptica, andar…

De momento, desde que he dejado de correr apenas he salido a andar, por falta de tiempo pero, sobre todo, por exceso de cansancio. Estoy echa polvo todo el día. Da igual que duerma ocho que 10 horas, que me eche la siesta o no, no puedo con mi cuerpo.

Si a esto se suman las náuseas, la combinación es perfecta para que mi actividad física se esté reduciendo a la mínima expresión, pero eso ya os lo cuento otro día.

P.D. Ya sé que es un notición y que muchos os habréis enterado por el blog. Es una gran noticia y me apetecía compartirla con todos vosotros. A muchos no sabía cuándo nos veríamos así que ya es oficial.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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