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Balance de junio: 82,5 km y 7h.36min.

Ha llegado el verano y el calor.

A partir de ahora sólo hay dos opciones, salir a correr a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Junio ha vuelto a ser un mes flojo, pero espero poder compensar algo en julio y agosto.

Durante el último mes sólo he hecho rodajes. No había tiempo para seguir un plan de entrenamiento en serio. Y para hacerlo mal o no poder seguirlo era mejor simplemente salir a rodar.

A principios de junio hice la I Carrera Solidaria del Santander. Como ya os conté, el recorrido podría haber sido algo mejor y no estaba bien medido. Faltaba cerca de medio kilómetro para los 10.000, de ahí que me saliera un tiempo tan bueno.

Los rodajes siguen siendo algo irregulares. A veces me encuentro con bastantes fuerzas pero en otras ocasiones me cuesta arrancar y noto las piernas algo flojas.

Creo que el cuerpo se está acostumbrando de nuevo a salir a correr más a menudo.

El mes pasado también calibré el pulsómetro. Ya era hora, casi un año después de haberlo comprado. Tuve una grata sorpresa, ya que ahora me salen los ritmos algo más rápidos, lo que sube bastante la moral. Suelo rodar en torno a 5,15 min/km y me encuentro bastante cómoda. Las pulsaciones no se me suben demasiado (160 como mucho). 

De todos modos, cuando me encuentre con más fuerzas intentaré ponerme a prueba. Es probable que pueda bajar de 5 min/km sin muchos problemas. EL mayor obstáculo es encontrar fuerzas suficientes.

De momento no tengo carreras a la vista y los planes para el verano es rodar todo lo que pueda. En vacaciones por la mañana y cuando toque currar por la tarde. Habrá que sacrificar hacer otras cosas pero tengo que aprovechar que ahora tendré más tiempo.

De hecho, y con un poco de suerte, podría intentar seguir algún plan, pero no voy a lanzar campanas al vuelo. Para ello hay que tener un objetivo claro, y de momento, no tengo ninguno a la vista. Supongo que seguiré probando con las carreras de 5km y 10 km.

Sí me gustaría poder recuperar algo de fuerza en las piernas y poder hacer algún rodaje un poco más largo una vez a la semana. Generalmente hago unos 8,5 km, un par de vueltas al Parque de las Cruces, unos 45-48 minutos.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

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