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Carrera Liberty (por el centro de Madrid), 10 km en poco más de 50 minutos

Esta mañana he participado en la cuarta edición de la carrera popular Liberty Seguros. La primera desde la Media de Segovia. Por lo que he leído éramos unos 10.000 participantes, no está nada mal. Los corredores estábamos distribuidos por tiempos lo que ha evitado las grandes aglomeraciones que suelen producirse en la salida y más o menos se podía correr cómodo.

He comenzado la carrera con muchas ganas. Mi objetivo era intentar bajar de 50 minutos, aunque al final lo he conseguido en 50:49 (según mi pulsómetro). No está mal.

Las pulsaciones de los 2-3 últimos kilómetros están algo distorsionadas por algún fallo que he tenido con la cinta del pecho. De ahí que sean bastante más bajas.

El recorrido me ha parecido algo duro, sobre todo porque tenía algunas cuestas algo durillas y también por el calor y por el hecho de correr sobre asfalto.

Aquí están mis tiempos.

La primera parte del recorrido era cuesta abajo, lo que me ha permitido bajar de 5 min/km en los primeros kilómetros.

Tras la vuelta al curro apenas puedo entrenar tres días a la semana. Un entrenamiento que se basa en rodajes cuando lo que debería es estar haciendo series para mejorar algo la velocidad. En fin, se hace lo que se puede.

Así que a partir del kilómetro 4-5 las piernas no aguantaban a ese ritmo y he tenido que aflojar.

La carrera no se me ha hecho especialmente larga y dura físicamente pero sí lo he notado mentalmente. Desde la Media de Segovia creo que me he obsesionado algo con bajar de 5 min/km y cuando veo que no puedo, me agobio y me empiezo a obsesionar con los kilómetros que faltan para llegar y si seré capaz de terminar.

Llegados a este punto he intentado olvidarme del reloj y centrarme en disfrutar de la carrera, aunque no lo he conseguido.

Normalmente suelo correr escuchando música (la mayoría de las veces Poncho K), aunque si os digo la verdad, cuando hago carreras populares ni me entero de lo que escucho.

Hacía mucho calor y he agradecido enormemente el  avituallamiento de agua en el km 5. He perdido algo de tiempo, pero creo que hubiera sido un completo error no haber bebido algo de agua y no haberme refrescado.

Aunque no he conseguido bajar de 50 minutos (50:49) he podido apretar algo en los dos últimos kilómetros, así que aunque he llegado rendida, también lo he hecho satisfecha porque a pesar del come come psicológico, al final me he visto con fuerzas para apretar.

Espero poder hace un par de carreras más antes de las vacaciones. Después, me gustaría probar suerte con los croses. Hasta ahora no he hecho ninguno y me los han recomendado en varias ocasiones.

P.D.: Chema Martínez, subcampeón europeo de maratón, he llegado el primero con 31:47, mientras que en la categoría femenina, la más rápida ha sido Marisa Ubierna Díez, con un tiempo de 42:05.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

0 Comments

  1. Enhorabuena Elena por la crónica. A mi me ha pasado algo parecido esta mañana. Quería bajar de los 50…pero el calor no me ha dejado! Nos leemos. Un abrazo

    • Gracuas por el comentario. La verdad es que tenemos que empezar a acostumbrarnos a correr con calor. Ahora es lo que toca.
      Muy bueno también tu post. Ahora, menudo mérito si además de la carrera fuiste haciendo fotos :)

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