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Mi gozo en un pozo, ¿por qué pinché en la Media de Segovia?

Un día después de la Media Maratón de Segovia sigo dándole vueltas a la cabeza. ¿Por qué no me respondieron las piernas? ¿Qué falló?

1.- Tengo varias teorías, pero una de las que va adquiriendo más cuerpo es la que tiene que ver con el aporte energético o, mejor dicho, falta de aporte energético que hice a mi cuerpo la noche anterior a la carrera y en el desayuno.

No es la primera vez que mi cuerpo no responde cuando no he comido apropiadamente. Me ha pasado en varias ocasiones cuando he salido entrenar, pero nunca en ninguna carrera popular.

Quizás cometí el tremendo error de pensar que no era tan importante alimentarme bien. Apenas cené y desayuné demasiado poco. Un yogur y algunos cereales. Aunque tendré que documentarme al respecto, creo que no fue suficiente.

A los nueve kilómetros ya no tenía fuerzas en las piernas y hacia el 14 km llegaron los calambres. Como me dijo mi pareja, intenté beber agua en todos los avituallamientos, pero creo que no me sirvió de mucho.

Además, a diferencia de las otras dos veces que participé en la Media, en esta ocasión sólo daban agua. Ni rastro de fruta. Aunque tampoco creo que me hubiera ayudado mucho haber comido algo teniendo en cuenta que no estoy acostumbrada ni a beber ni a comer durante la carrera.

2.- Tampoco descansé como debía la noche anterior. El peque estaba malito y dormí de manera intermitente. Creo que pudo influir negativamente en el rendimiento, pero no creo que fuera la razón principal.

3.- El regreso al trabajo, el peque, la falta de tiempo me han impedido seguir a rajatabla el plan de entrenamiento que me propuse tras las navidades. Durante las tres últimas semanas sólo he podido salir tres días a la semana. Nada de cuestas ni fartleks. Dos rodajes de unos ocho kilómetros cada uno y el domingo, rodaje largo, unos 15-16 km.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

0 Comments

  1. Te daré mi humilde opinión al respecto, por si te sirve de ayuda.

    Yo también corrí la media de Segovia, en 1:50, y acabé sobrado porque reservé demasiadas fuerzas. Soy un aficionado más al running y era la primera vez que corría esta carrera (aunque no era mi primera media).
    En cuanto a los entrenamientos, si has salido tres veces por semana y uno de ellos hacías ese rodaje tan largo, es posible que hayas entrenado hasta mejor que yo.
    En cuanto al descanso de la noche del sábado al domingo, he leído en muchísimos sitios que la noche antes de la carrera no influye, que la importante es la del viernes al sábado. Yo el sábado dormí sólo 6 horas, me acosté a las 2 (hora “nueva”) y me levanté a las 8. Así que creo que el descanso no es el culpable.
    En cuanto a la alimentación, eso sí creo que puede haber influido. Y no solo por la cena y el desayuno. Yo, desde el jueves, estuve comiendo a base de hidratos: pasta, arroz y patatas. El domingo desayuné 4 galletas y un plátano, y luego me tomé un café. Además, en el kilómetro 10 me tomé un gel de glucosa. Si los días anteriores no cargaste bien las reservas de glucógeno, puede que lo pagaras en la carrera.

    De todos modos, habría que saber qué entrenamiento o descanso hiciste los días previos. Y luego, claro está, hay días que uno se levanta sin fuerzas porque sí, tiene un mal día, y no hay que darle más vueltas…
    También es importante saber si saliste demasiado fuerte y quemaste demasiada energía los primeros 5 kilómetros…yo los 10 primeros me reservé bastante, de hecho, me reservé demasiado!

    Bueno, yo espero mejorar mucho mi tiempo el año que viene, así que espero volver a ver tus comentarios por aquí.
    Te seguiré en twitter, con tu permiso.
    Ah, y tampoco me hagas mucho caso, que todo lo que “sé” es porque lo he leído, no porque sea un especialista en el tema!

    Un saludo.
    PD: A pesar de los calambres, has hecho un tiempo de 1:56, que no está nada mal!

    • Gracias por los comentarios. Los agradezco un montón.
      La verdad es que estos días he hablado con gente que también le gusta correr y todos me dicen que debería haber recargado más las pilas con la alimentación.
      De los errores se aprende.
      También es cierto que quizás salí un poco fuerte, pero sólo quince días antes hice los 14 km de Ciudad Universitaria y me encontré muy cómoda a ese ritmo.
      Ahora tengo mogollón de agujetas pero en cuando se me pasen me pondré de nuevo a entrenar y buscaré alguna otra media en Madrid.
      Ya te contaré.
      Y el año que viene, por supuesto, repito en Segovia, así que por allí nos veremos.

      Salu2

  2. Yo ayer, con el dolor de piernas todavía fresquito, me apunté a la vuelta a la casa de campo, de 16 kilómetros…así que a entrenar duro otra vez.

    Un saludo.

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