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Mi tercera Media Maratón en Segovia

Era mi gran prueba de fuego después de dar a luz hace siete meses. Y ha sido realmente duro.

Antes de afrontar la Media Maratón de Segovia he hecho tres carreras populares. Paracuellos del Jarama (algo más de 5 min/km), Trofeo Akiles (Casa de Campo a 5 min/km) y hace quince días la de Ciudad Universitaria (14 km ligeramente por debajo de 5 min/km). Las sensaciones de esta última carrera fueron sensacionales. El cuerpo me respondió 100% y llegaba muy animada a la Media.

Sin embargo, esta vez no me respondió el cuerpo. Mejor dicho, las piernas.

Comencé la carrera con fuerza y al ritmo previsto. En torno a cinco minutos el kilómetro.

Pero todo se torció en el kilómetro 9. En una cuesta rompepiernas. La de Santo Domingo (para quienes conocéis Segovia, es la cuesta que va aproximadamente desde los pies del Alcázar hasta llegar al Acueducto, donde comenzaba la carrera).

Me desinflé, pinché y psicológicamente estuve  a punto de venirme abajo. Me faltaban 12 kilómetros y no podía con mi cuerpo.

No sé si tuve un día malo o no desayuné lo suficiente. Sea como fuere, el cuerpo no me respondió.

Tenía dos opciones, retirarme (algo que, sinceramente, después de tantos meses de espera me daba muchísima rabia) o intentar terminar y en el caso de recuperar algo de fuerzas, mejorar algo el ritmo.

Opté por la segunda opción y conseguí terminar no sin mucho sufrimiento, mental y físico, ya que hacia el kilómetro 12 comenzaron los calambres en las piernas. Lo que me faltaba.

Más que nada porque justo comenzaba otra de las subidas mortales de la carrera. Casi 4 kilómetros cuesta arriba.

Miraba a la gente que animaba y hacia el horizonte, pero finalmente opté por fijarme en el asfalto para no pensar en todo lo que me quedaba por subir.

En el kilómetro 14 ya estaba en la Nueva Segovia. Una parte bastante aburrida del recorrido ya que se callejea por las calles, con subidas y bajadas y llega a resultar algo pesado. Pero iba restando kilómetros.

Hacia el kilómetro 17-18 ya casi toda la parte del recorrido era cuesta abajo. En esta zona era en la que pensaba recuperar algo del tiempo perdido. Pero los calambres eran más fuertes y decidí concentrarme simplemente en terminar la carrera. Ya no había cabida para la retirada. Había que terminar sí o sí.

Y, aunque diez minutos más tarde de lo que me había propuesto, lo cierto es que conseguí llegar a meta. Destrozada, pero llegué. Eso sí, con un sabor bastante agridulce. 1:56:00.

En mi primera Media hice 2:02:00 y en la segunda, 1:52:00.

Sé que no son unas marcas para lanzar campanas al vuelo. Ni mucho menos. Pero pensé que podía mejorar bastante con lo que había estado entrenando.

Uno de mis errores: creo que me he vuelto algo exigente y no debería haberme marcado una meta, sino que, simplemente debería haber disfrutado de la carrera.

Además, hace sólo 7 meses que di a luz y sólo el hecho de haber podido participar de nuevo en la Media debería hacerme sentir bien. Pero no puedo evitar esta sensación de decepción.

Elena Sanz Álvarez

Llevo corriendo desde 2005, el mismo año que conocí a mi pareja, hoy mi marido. Antes de conocer a Tony jamás pensé que correr pudiera convertirse en una de mis grandes aficiones. Porque los comienzos no fueron nada sencillos. Cuando tu cuerpo lleva demasiados años postrado en un sofá o en la silla de la oficina, poner un pie detrás del otro a cierta velocidad no resulta nada sencillo. Los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, odiaba correr. Era una auténtica tortura y, las famosas endorfinas en raras ocasiones hacían acto de presencia. A pesar del sufrimiento, no tiré la toalla. Tenía un objetivo -perder algunos kilitos de más- y estaba dispuesta a conseguirlo. A mi lado tuve siempre a Tony. No solo me orientó en mis comienzos, aconsejándome, por ejemplo, que me apuntase a un gimnasio para preparar a mi cuerpo para el esfuerzo al que iba a someterle, sino que, ante mi frustración por no aguantar más de cinco minutos seguidos corriendo y la ausencia de pérdida de peso, me empujó a seguir adelante y a no tirar la toalla. Ha llovido mucho desde entonces y, desde hace casi diez años, nunca he dejado de calzarme unas zapatillas, excepto durante el parón forzado durante mi primer embarazo. Sin embargo, sí corrí lo que mi cuerpo y mi rodilla derecha me permitieron durante mi segundo embarazo. Hasta he corrido una maratón, a pesar de repetir hasta la saciedad que nunca -o al menos hasta que mis hijos no fueran mayores-, que nunca correría una. Hoy en día no concibo mi vida sin el running, sin unas zapatillas de correr, sin un rodaje por el parque. Corro por el simple placer de correr y por el subidón que me produce superarme a mí misma un poquito cada día. Ya no corro para perder peso, corro porque me niego a que el sedentarismo se apodere de nuevo de mí y porque cuando me calzo unas zapatillas me siento viva. Tengo dos hijos, trabajo y a mis días les faltan horas pero me organizo para poder salir a correr. No valen las excusas. Y a ti, ¿no te gustaría darle una oportunidad?

0 Comments

  1. Elena, soy un corredor que vive y entrena en Segovia. Leo tu crónica, y sólo puedo darte la enhorabuena y decirte que ya puedes estar orgullosa. Esta carrera es muy dura, y lo normal es hacer entre 5 y 7 minutos más que en una Media llana. No hay forma de mantener un ritmo, porque apenas hay un kilómetro llano: o subes, o bajas. Así que olvida pronto las malas sensaciones. Fuiste valiente y llegaste hasta el final.
    Espero que te hayan quedado ganas de volver el año que viene… eso sí, a disfrutar del recorrido sin mirar el crono.

    Salud y kilómetros.

    • Gracias Rafael. Yo soy de Segovia aunque ya llevo un tiempecito viviendo en Madrid. Sé que es tyoda una hazaña terminar la carrera porque es muy dura. Pero me habría gustado no terminar tan machacada. Y, por supuesto, el año que viene repito. Las ganas no se me quitan.
      Tú corriste?

  2. Como bien dices, lo de marcarse una meta, aunque está bien, a veces nos sale caro. Tener en cuenta que no todas las Medias son iguales, ni nosotros nos encontramos en la misma condición física en cada una de ellas, es importante.
    Aún así felicitarte por el tiempo que creo que es bueno y animarte a seguir.

    Saludos.

  3. Sí, Elena, yo corrí, y sufrí como todos. Al contrario que tú, yo soy de Madrid y vivo en Segovia… Estoy preparando Mapoma, y este era un buen test. Al final, 1:28:55. Pensaba bajar un poco más, pero salí demasiado fuerte y lo pagué.
    Y el 17 de abril, a Madrid. A ver qué tal nos va.

    Un saludo.

  4. Jolines, menudo tiempo. Yo a ver si puedo acercarme a ver la Maratón, la verdad es que los ánimos de la gente se agradecen un montón. Tengo ganas de hacer una maratón, pero creo que todavía esperaré, por lo menos, otro añito.
    De momento buscaré alguna otra media por Madrid, y si no, una carrera en la casa de campo que he visto de algo más de 16 km.
    Mucha suerteeeee

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